Alter dark
Haruki Murakami
(Tusquets Editores.
ISBN: 978-84-8383-101-4.
17,00 €. 256 páginas)
Esta visto que últimamente nuestros comentarios van de Japón. Esta semana te recomendamos un libro difícil, pero mágico del maestro Murakami, una historia que ocurre en un sueño.
Cada nueva obra literaria de este japonés viene seguida de un torrente de elogios dirigidos hacia la seducción de su literatura y su capacidad de generar una realidad multiestimulante. Con su nueva novela, After Dark (un nuevo título melómano), vamos a seguir leyéndolos a diestro y siniestro. Pero también, como siempre, estos elogios se nos quedan cortos. Nadie como él es capaz de crear un universo tan característico, exquisitamente descriptivo y evocativo, enigmático, maduro y rico en referencias idiosincrásicas y culturales. Tan adictivo. Nadie como él dibuja y desdibuja los límites que ordenan el mundo y la realidad, abriendo y cerrando la puerta. Nadie capta de una forma tan contemporánea, tan deliciosa y tan aguda, todos esos detalles imperceptibles, casi inefables, que se amontonan construyendo todo un mundo de personajes y encuentros fortuitos, de tiempos, de canciones, de madurez e individualidad, de soledad, de sentimientos profundos, de puntos tangenciales, de recuerdos, de tinieblas y de luz. Haruki Murakami lo ha vuelto a hacer con esta historia de madrugada, de vigilia y de sueño. Y volmemos a rendirnos a sus pies.
Un punto de vista global barre desde una mirada plural (el narrador, se señala y se define en éste y el otro lado; es ausente y presente, al mismo tiempo) la ciudad de Tokio. Es medianoche. Mari, una estudiante de lenguas extranjeras, lee tranquilamente en un local cuando Takahashi, músico aficionado, se le acerca e irrumpe, de repente, para siempre, en su vida. Después será Kaoru la que acudirá a su encuentro en el mismo local, una prostituta china ha recibido una brutal paliza en una de las habitaciones del love hotel que administra y necesita precisamente su ayuda. Mientras tanto Eri, la hermana de Mari, duerme profundamente en un estado anómalo de plácida inconsciencia. Sueña profundamente cuando el televisor de su habitación comienza a emitir señales y se manifiesta súbitamente. Grietas abisales en límites fronterizos minúsculos distinguen este y ese lado, consciente e inconsciente, presente y ausente. Un punto de vista global barre desde una mirada plural la ciudad de Tokio. Amanece.
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