Vidas perpendiculares
Álvaro Enrigue
Ed. Anagrama
Un año después de su publicación, la novela del mejicano Álvaro Enrigue sigue siendo un libro recomendable y de plena actualidad. Con el objetivo puesto en la reencarnación, Enrigue narra de manera no aclamada por todos, cinco historia de amor de un mismo personaje, en un largo recorrido en el tiempo, 36.000 años, aunque breve en el corazón. Inquietante y sugerente, te recomendamos esta semana esta intensa novela, que asi define en su sección de libros notado.com Instalada en un mundo caótico, la novela contemporánea más sugestiva ha aceptado como premisa básica que el problema no es tanto describir la realidad como aislar en ella lo que resulta sorprendente en el conjunto de los hechos. En este sentido, la novela de Álvaro Enrigue sigue las convicciones de Feigenbaum según las cuales el arte es una teoría sobre el aspecto del mundo para los seres humanos. A tenor de lo referido, este joven escritor mexicano parece intuir que la vida está en otra parte, no tanto en las tinieblas que habrán de sucedernos como en las que angustiosa y eternamente –si lo pensamos una o dos veces- nos preceden: luminosas, repletas de erotismo y de aventuras en la ficción de Vidas perpendiculares. Hundiendo sus raíces en el género biográfico, que a su vez hunde las suyas en la literatura clásica grecolatina, de Diógenes a Suetonio, y en las hagiografías y vitae de la literatura cristiana, Vidas perpendiculares ironiza en su título con las Vidas paralelas de Plutarco y se incardina discretamente en la estirpe de escritores más imaginativos del género, ampliamente cultivado en la literatura latinoamericana del siglo XX. Jerónimo Rodríguez Loera, el protagonista de la novela, es un mexicano nacido en 1936. Sin embargo, su partida de nacimiento, el paisaje familiar de Jalisco y las aparentes deficiencias intelectuales que muestra en su primera niñez no son más importantes que las cacerías de un homínido temeroso de los lobos, las intrigas religiosas en el Nápoles del XVII o la senda hollada por los bodhisattvas de compasión. A través de la experiencia de Jerónimo, el lector contempla cómo el mundo de repente se hace grande en la novela de Enrigue, un autor que ya en obras anteriores –especialmente en el conjunto de cuentos Hipotermia- nos había regalado páginas de una brillantez descarada. En Vidas perpendiculares reincide y además procede a colocarse muy astutamente en la mejor tradición latinoamericana y de la literatura en nuestra lengua.