Fuentes web
Entradas
Comentarios

Humo Humano

humo-humanoHumo Humano

Nicholson Baker

Editorial Debate, 2009

JOSÉ MARÍA RIDAO – Babelia

Desde que, con motivo de la conmemoración del medio siglo del final de la II Guerra Mundial, la investigación historiográfica empezó a confundirse con el denominado “trabajo de memoria”, la idea de que el conflicto más devastador de todos los tiempos revestía los caracteres de una lucha escatológica, de un combate contra el Mal Absoluto, ha ido ganando terreno. Poco a poco, la indagación sobre los procesos políticos, diplomáticos y económicos que condujeron a la guerra se fue abandonando en favor de una reflexión de otra naturaleza, a medio camino entre la filosofía y la teología, y en la que lo más relevante es responder a la pregunta de por qué el ser humano fue capaz de tantas atrocidades como tuvieron lugar entre 1939 y 1945. Podría tratarse, sin duda, de una reflexión interesante, incluso necesaria, pero a condición de que no parta del equívoco que Nicholson Baker denuncia en su ensayo Humo humano, que acaba de publicar en España Debate: ese genérico ser humano que se libró a la destrucción y el asesinato en masa no se encontraba únicamente en las filas del nazismo, sino también, en mayor o menor medida, en cada uno de los bandos enfrentados.

El abogado Roosevelt propuso reducir el número de judíos en la Universidad

El propósito declarado de Baker es saber si la II Guerra Mundial fue una “guerra buena” y si, hechos todos los balances, “ayudó a alguien que necesitara ayuda”. Tal vez la sensación de que, al emprender esta tarea, se vería obligado a nadar a contracorriente de un relato historiográfico que consagra a Churchill y a Roosevelt como héroes haya llevado a Baker a plantear su obra, no como un volumen de historia al uso, sino como un texto coral en el que son los protagonistas quienes toman la palabra. El autor, por su parte, se ha limitado a seleccionar las declaraciones, los artículos de prensa, las cartas o los diarios en los que los protagonistas se expresan en primera persona, añadiendo de vez en cuando breves comentarios sobre el contexto y, siempre, la fecha de los documentos. El resultado es perturbador, como si, de pronto, hubieran sido convocados a escena todos los silencios, todos los equívocos imprescindibles para que la historia de la II Guerra Mundial se pueda seguir contando como hasta ahora.

 

Baker no expone una tesis, la ilustra. Y para ello concentra la mirada sobre dos de los dramas mayores del conflicto: el sistemático bombardeo de poblaciones civiles y las iniciativas, o mejor, la absoluta ausencia de iniciativas oficiales, para salvar a los judíos perseguidos por el nazismo. En realidad, la posición de Baker, la tesis que se propone ilustrar en Humo humano, sólo queda fijada en la dedicatoria con la que concluye un breve epílogo de apenas dos páginas: “Dedico este libro”, escribe Baker, “a la memoria de Clarence Pickett y otros pacifistas estadounidenses y británicos. Jamás han recibido realmente el reconocimiento que se merecen. Intentaron salvar refugiados judíos, alimentar a Europa, reconciliar a Estados Unidos y Japón e impedir que estallara la guerra. Fracasaron, pero tenían razón”.

 

Humo humano establece un implícito paralelismo entre la guerra total que inspira la estrategia de todos los contendientes en la II Guerra Mundial y los ataques aéreos en los territorios coloniales. Es entonces cuando aparecen por primera vez protagonistas como el futuro jefe del Bombing Command, Arthur Harris, y el también futuro primer ministro británico, Winston Churchill. “Estoy decididamente a favor de emplear gas tóxico”, escribe Churchill al jefe de la Royal Air Force, “contra tribus incivilizadas”. La confianza del primer ministro en la eficacia del bombardeo contra civiles, aunque ya no con gas tóxico, que había sido prohibido, se mantiene intacta al iniciarse la II Guerra Mundial, sólo que ahora Chur-chill pretende que la lluvia de fuego que descarga sobre las ciudades de Alemania transmitan el mensaje de que los alemanes deben rebelarse contra Hitler. Con el implícito y aterrador corolario de que, si no lo hacen, se convierten en cómplices del dictador.

Los textos que reproduce Baker recuerdan que el antisemitismo no fue sólo un sentimiento alimentado por el nazismo, sino un clima general. Cuando aún era un simple abogado, el futuro presidente Roosevelt se dirigió a la Junta de Supervisores de Harvard proponiendo que se redujera el número de judíos en la Universidad hasta que sólo representaran un 15%. Y Churchill, entretanto, publicaba en febrero de 1920 un artículo de prensa en el que decía que judíos “desleales” como Marx, Trotski, Béla Kun, Rosa Luxemburgo y Emma Goldman habían desarrollado “una conspiración mundial para el derrocamiento de la civilización”. Creía, sin duda, en la existencia de “judíos leales”, a quienes exigía en ese mismo artículo que vindicasen “el honor del nombre de judío”, pero la obsesión antibolchevique le jugó la mala pasada de elogiar, también en la prensa, a Mussolini, de quien se declaró “encantado por el porte amable y sencillo” y “por su actitud serena e imparcial”. E incluso a Hitler, de quien, dejándose influir por los comentarios de los que lo conocían, estima que era “un funcionario harto competente, sereno y bien informado de porte agradable y sonrisa encantadora”. En contraposición, Trotski “era un judío. Seguía siendo un judío. Era imposible no tener en cuenta este detalle”.

Es probable que quienes defienden la interpretación de la II Guerra Mundial como una “guerra buena”, como una lucha escatológica contra el Mal Absoluto, reprochen a Baker la selección de los textos que ha incluido en su provocador Humo humano. Pero, aun así, esos textos seguirán estando donde están, y obligan, cuando menos, a repensar la relación entre la historia y el tan traído y llevado “trabajo de memoria”.

 

 

Los bombardeos

- Un informe de la RAF, en 1936. “Si nuestros ataques pudieran desmoralizar al pueblo alemán, empleando métodos parecidos a los que prevemos que los alemanes utilizarían contra nosotros, su Gobierno podría verse obligado a desistir (…). Pero es probable que una dictadura militar sea menos susceptible a las protestas populares que un gobierno democrático”.

 

- Capitán Philip Mumford, ex oficial en Irak, en 1937. “¿Qué diferencia hay entre arrojar 500 bebés a una hoguera y arrojar fuego desde un avión sobre 500 bebés?”.

 

- George Bell, obispo de Chichester, en 1941. “Las incursiones nocturnas inglesas sobre suelo alemán habían precedido a los bombardeos nocturnos alemanes sobre suelo inglés”.

- Winston Churchill, en 1941. “Hay millones de alemanes que son curables y otros matables”.

El ducado de Cantabria

322-libro-saiz“El Ducado de Cantabria, origen de un Reino”,

José Ramón Saiz Fernández,
Ed. Tantín (Santander), 2000

 

 

Se puso de moda por ser el regalo institucional en la boda de los Principes de Asturias, y ha vuelto a serlo estos dias  por ser el libro más vendido en la caseta de Cantabria de la LVIII Feria del Libro de Madrid, según relata en su blog Lalo Cuevas.

Catedrático de periodismo, polemista, escritor, político, Saiz mostraba estos dias su satisfacción por el éxito d eun libro que nacido en 2000, ya va por su cuarta edición, algo elogiable en un libro técnico, que aborda un tema de carácter casi local. Pese a  ello, el libro ya ha superado los 7.000 ejemplares, dando a entender el interés creciente que despierta en el resto de España la historia y la cultura cantabra.

Por orden de ventas, El Ducado de Cantabria alcanzó, a gran distancia, el número uno en ventas de los títulos cántabros, seguido de Historias de raqueros, de Ramón Saiz Viadero, también de Ediciones Tantín; 50 paseos para conocer Cantabria (Estudio) de Fernando Obregón; Concha Espina: perfil biográfico y literario (Tantín) de María Luisa Pérez Bernardo; Románico en Cantabria (Estudio) de Miguel Ángel García Guinea; El Cariñoso, los emboscados de Miera (Tantín) de Isidro Cicero; El libro de las hojas muertas (Valnera) de Pablo Torrecilla; Los Cántabros (Estudio) de Joaquín González Echegaray; El Soplao (Creática), de Francisco Fernández Ortega y Maria del Carmen Valls; Enigmas de Cantabria (Cantabria Tradicional) de Fran Renedo Carrandi; Cantabria, guía artística (Estudio) de Miguel Ángel García Guinea y Los pasiegos, religiosidad y vivencia (Límite) de Antonio Montesino y Mary Rosales.

Una treintena de libros

Hasta ahora, José Ramón Saiz, doctor en Periodismo por la Universidad Complutense, ha escrito una treintena de libros, entre los que destacan títulos como los siguientes: El Presidente, claves históricas de una transición (1980). 75 años de Historia de la Asociación de la Prensa de Cantabria (1989); El Ducado de Cantabria, origen de un Reino (2002). 3 ediciones; El Cantábrico, historia de un periódico republicano entre dos siglos (2004). Cantabria es mi tierra (1980); Construir Cantabria. Por qué la autonomía (1980). Hacer Pueblo, Hacer Cantabria. (1981); En Defensa de Cantabria. (1981).El Impulsor, 64 años de historia de Torrelavega (1998). Historia de la Prensa de Torrelavega, siglo XIX (2000); Historia de la Prensa de Torrelavega (1901-1923). (2002) Biografía de Jesús de Monasterio (1985); Liébana, la tierra como era (1985); Cantabria, Comunidad Histórica (1998). La Villa de Cartes según el Catastro de Ensenada (1753). Cien años de historia de la iglesia de La Asunción de Torrelavega (2001); Torrelavega, Crónicas de un Centenario (1995). La Comarca en la Autonomía de Cantabria (1988). Torre La Vega, siglo XX. Crónica ilustrada de una ciudad (1900-1925). Vol. 1 (2006); Así Comenzó la Autonomía. Memorias del Primer Gobierno de Cantabria 1982-83 (2007); Torre La Vega, siglo XX. Crónica ilustrada de una ciudad. (1925-50). Vol. II. (2007); Torre La Vega, siglo XX. Crónica ilustrada de una ciudad. (1950-62). Vol. III. (2008).

De profusa documentación, “El ducado de Cantabria” aporta, en un lenguaje cuidado pero llano datos suficientes como para recomponer esa parte de nuestra historia, Cantabra y española que determina el paso de la España prerromana a la medieval, la fusión de las sociedades primitivo comunales que representaban los núcleos de Ciudad Cantabria y Amaya, semi autónomos en época visigoda, con las comunidades feudales, resistentes a los musulmanes, en los años posteriores a la caída del reino visigodo

La sombra del viento

321-libro-zafonLa sombra del viento

Carlos Ruiz Zafón

2005
Ed. Planeta
ISBN: 84-08-04364-1
Páginas: 576

Marilu Queretaro de Artega, Mejico DF

Un amanecer de 1945 un muchacho es conducido por su padre a un misterioso lugar oculto en el corazón de la ciudad vieja: El Cementerio de los Libros Olvidados. Allí, Daniel Sempere encuentra un libro maldito que cambiará el rumbo de su vida y le arrastrará a un laberinto de intrigas y secretos enterrados en el alma oscura de la ciudad. La Sombra del Viento es un misterio literario ambientado en la Barcelona de la primera mitad del siglo XX, desde los últimos esplendores del Modernismo a las tinieblas de la posguerra. La Sombra del Viento mezcla técnicas de relato de intriga, de novela histórica y de comedia de costumbres pero es, sobre todo, una tragedia histórica de amor cuyo eco se proyecta a través del tiempo. Con gran fuerza narrativa, el autor entrelaza tramas y enigmas a modo de muñecas rusas en un inolvidable relato sobre los secretos del corazón y el embrujo de los libros ,manteniendo la intriga hasta la última página.

Me atrapó como gusano en telaraña. A mi siempre me han gustado aquellas novelas en las que te tienen con las uñas en la boca y con la imaginación a mil por hora, en donde resolver el misterio es el principal motivo para seguir adelante en la lectura. Ahora con La sombra del viento, añádele la forma amena y precisa de narrar del autor, donde a cada frase te deja un buen sabor de boca y una sensación de satisfacción, pues si quieres misterio, lo tendrás, si quieres intriga, la habrá, si deseas romance estará presente, junto con un ambiente inolvidable y casi palpable.
Los personajes están bien perfilados, algunos son geniales y otros un tanto transparentes, pero aún así todos me resultaron enigmáticos y originales, hasta le tomé un cierto gusto al de Fumero. Ningúno sale sobrando.
Se me hizo gracioso estar despierta hasta las tantas de la madrugada por estar leyendo, y que al final, ya dormida soñara con los personajes. Tan así me adentré en el mundo de Carax-Sempere.
Lo que más me gustó: El mito de Julian Carax. Y el presonaje de Fermín, sobre todo por las puntadas que se saca y con esas frases tan cómicas.
Lo que menos me gustó: Aquí voy, no me gustó el final. Después de tanta intriga, color neblina y humo azul, se me hizo tan clásico y trillado. Yo que esperaba un final demoledor, más original, quizá trágico o más impresionante. Pero es una opinión y gusto personal, por lo demás esta todo bien.

Mujtar Mai

mujtar

Mujtar Mai
Traducción de Nuria Petit Fonsere

Aguilar, Madrid 2006

206 páginas. 16,50 euros

El caso de Mujtar Mai se ha convertido en emblemático de la lucha por los derechos humanos en Pakistán. Esta mujer, que en su remoto pueblo fue violada por cuatro miembros de una casta superior y opresora cuyo poder permitió que esa atrocidad se enmascarara de sentencia emitida por la asamblea comunal, optó por enfrentarse a un sistema de cosas que perpetúa la atroz sumisión de las mujeres. Sólo ahora, en el curso de su combate auspiciado por organizaciones de derechos humanos, ha aprendido a leer y a escribir, e incluso a hablar el urdu, idioma oficial de Pakistán. Mujtar Mai ha recibido recientemente el Premio Casa Asia.
Este libro lo dictó a una periodista francesa, Marie-Thérèse Cuny. Con ser ejemplar toda su historia, el relato de Mujtar Mai tiene el aliciente añadido de narrar otras cuantas atrocidades padecidas por diversas paquistaníes. Así el lector cobra mejor conciencia de cómo el feudalismo, el oscurantismo religioso y el machismo resultan un engranaje difícil de pelar.
Mujtar Mai, hoy en día, sigue con escolta en su pueblo, porque, si bien sus agresores fueron condenados a muerte, pueden ser puestos en libertad por el Tribunal Supremo, adonde ha llegado la causa. De momento, ha logrado gracias al apoyo internacional poner en funcionamiento una escuela, donde a niños y niñas se les inculca la tolerancia y se les plantea que la opresión no tiene que ser eterna. El relato de Mujtar Mai se presenta hábilmente dosificado e incluso con adornos coloristas sobre las costumbres de Pakistán. Pero pone los pelos de punta si se piensa que en ese país hay bombas atómicas, y alianzas oscuras tanto con Estados Unidos como con Al Qaeda.

cometasCOMETAS EN EL CIELO
Khaled Hosseini
Ediciones Salamandra
Precio:18,2 €
ISBN: 8478888470
384 páginas

El cine colocó en primer plano de la actualidad una novela afgana que, al margen de sus indudables valores literarios, ofrece una intensa reflexión sobre la naturaleza humana, y una visión del Afganistán contemporáneo muy elaborada y real. La novela, que gira en torno a la historia de un niño, Amin, y su amigo Hassan, presenta rasgos autobiográficos, que su autor, el medico afgano residente en Estados Unidos, Khaled Hosseimi, no ha negado.

Khaled Hosseimi, médico de profesión, accede con “Cometas En El Cielo”, por primera vez al olimpo de la literatura, mundo en que se había adentrado antes con varios relatos cortos. El libro sorprende por su prosa fácil y el exquisito orden narrativo que presenta, en una historia que deambula por el tiempo, entre la metralla de la guerra afgana. Sorprende igualmente la facilidad para cambiar el ritmo valiéndose del monólogo interior, el relato directo o la tercera persona.

La historia, de una gran solidez argumentativa, parte de un simple concurso de cometas en el Kabul pre-soviético y pre-talibán de 1975. Desde ahí arranca una historia de amistad, verdadera como ninguna y traicionada como muchas. Sobre el telón de fondo de un Afganistán respetuoso de sus ricas tradiciones ancestrales, la vida en Kabul durante el invierno de 1975 se desarrolla con toda la intensidad, la pujanza y el colorido de una ciudad confiada en su futuro e ignorante de que se avecina uno de los periodos más cruentos y tenebrosos que han padecido los milenarios pueblos que la habitan. En ese marco se desarrolla la conmovedora historia de dos padres y dos hijos, de su amistad y de cómo la casualidad puede convertirse en hito inesperado de nuestro destino. Obsesionado por demostrarle a su padre que ya es todo un hombre, Amir se propone ganar la competición anual de cometas de la forma que sea, incluso a costa de su inseparable Hassan, un hazara de clase inferior que ha sido su sirviente y compañero de juegos desde la más tierna infancia. A pesar del fuerte vínculo que los une, después de tantos años de haberse defendido mutuamente de todos los peligros imaginables, Amir se aprovecha de la fidelidad sin límites de su amigo y comete una traición que los separará de forma definitiva.
Así, con apenas doce años, el joven Amir recordará durante toda su vida aquellos días en los que perdió uno de los tesoros más preciados del hombre: la amistad.
La historia es apasionante y estremecedora y pone al descubierto la miseria del corazón humano, pero también su grandeza.
De la historia emana tal humanidad e interés que Paramount, el gigante americano adquirió los derechos y se dispuso hace un par de años a trasladar la historia al cine. Parte de la cinta se filmo en Afganistán, y con niños de ese país. Parte de la trama arranca de la violación de uno de los niños, y la reacción de su amigo. La secuencia, que no es explicita, ni mucho menos, ha desatado un sentimiento de venganza en la tradicional sociedad pastun (etnia mayoritaria en Afganistán), que obligadó a los estudios a sacar del país a los niños, sus cuidadores y sus familias, que esperaron meses en Dubai, un visado para entrar en los Estados Unidos, obligando incluso a retrasar el estreno de la película, para así poder evitar su linchamiento. Pero tal historia y sus entresijos, no ha sido vana, generando un movimiento de simpatía y solidaridad con la infancia de aquel país, de grandes proporciones.
Madonna y otros famosos desatarón una campaña de solidaridad, plasmada en la venta de cometas como las de la historia, que no solo ha removido conciencias, sino, también recaducado dinero suficiente para montar dispensarios y escuelas. Una lista de famosos sin precedentes se ha unido a las subastas benéficas de las cometas afganas, organizada por el portal de Internet eBay para ayudar a la Organización de Ayuda a Afganistán. La subasta, también organizada por Paramount, coincidio con la promoción de la película Cometas en el cielo.
Son cometas únicas, cada una de ellas firmada personalmente por un famoso, que están permitiendo recaudar fondos para la formación de maestros y la creación de bibliotecas rurales en Afganistán.
Entre los famosos que han firmado las 25 cometas están Madonna, Angelina Jolie, Daniel Craig, Benicio Del Toro, Billy Bob Thornton, Halle Berry, Reese Witherspoon, Cher, Edward Norton, Jessica Biel, Kate Winslet, Will Ferrell, Jake Gyllenhaal, Natalie Portman, el ex presidente George H.W. Bush o Eva Mendes.
Y por supuesto, dos de esas cometas han sido firmadas por el director de la película, Marc Forster, y uno de sus actores, Khalid Abdalla. Además de conseguir una cometa firmada por un famoso, el comprador recibirá una nota de agradecimiento firmada por dicho famoso.
Cometas en el cielo está producida por DreamWorks Pictures y puedes seguir admirandola en los videoclubs y algunas televisiones por cable. Pero antes de verla, lee el libro, no te vas a arrepentir. Y si te gusta, seguro que si, lee despues “Mil soles esplendidos”, la segunda obra maestar de Hosseini.


En el bunker con Hitler

en-el-bunker-con-hitlerEn el bunker con Hitler

Bernd freytag von Loringhoven

Traducción de
Maria Pons Irazabal

Ed. Booket,
Barcelona 2008

175 páginas

Miguel Angel Villena. Babelia El Pais

Sabe que es historia viva de una época que conmocionó al mundo y ha decidido escribir sus memorias (Con Hitler en el búnker. Los últimos meses en el cuartel general del Führer, julio 1944-abril 1945) para que las nuevas generaciones no repitan los errores y los crímenes del pasado. Tiene claro que luchó por Alemania, “no podía hacer otra cosa”, y no por el régimen de Hitler, el mayor criminal de la historia. Casi 62 años después del final de la II Guerra Mundial, confiesa que no se siente responsable ni culpable de las innumerables atrocidades y crímenes perpetradas por los nazis porque él no cometió ningún acto contrario a los derechos humanos ni a las convenciones internacionales. A punto de cumplir unos intensísimos 93 años, Bernd Freytag von Loringhoven (Arensburg, Estonia, 1914) es el último testigo de primera fila de los últimos meses del nazismo, y por ello fue asesor histórico de la película El hundimiento, que dirigió Oliver Hirschbiegel e interpretó Bruno Ganz en 2004. Sentado en un sillón de la biblioteca del chalé con jardín donde vive, en un barrio acomodado de Múnich, este militar que asistió a reuniones diarias con Hitler y con sus principales lugartenientes entre julio de 1944 y abril de 1945, que escapó del búnker a través de un Berlín en ruinas rodeado por las tropas soviéticas, que fue prisionero de guerra de los británicos y que, más tarde, ayudó a reconstruir el Ejército federal alemán de la democracia y que se retiró como general en 1973, hace gala de una memoria prodigiosa y de las dotes de un gran conversador. Al evocar la derrota del III Reich en la entrevista concedida a este diario, el que fuera comandante Freytag declara sin pestañear y con todo el conocimiento de causa: “Adolf Hitler no estaba loco en modo alguno. Era una persona brillante, con una cabeza bien ordenada y una capacidad memorística fuera de lo común. Tener el poder fue su único objetivo, su única obsesión. No tuvo verdaderos amigos y nunca permitió que nadie le disputara el poder, y del mismo modo que encumbraba a sucesores como Goring o Himmler, después los apartaba del mando y los neutralizaba, los convertía en figuras irrelevantes. Sin duda, el sufrimiento del pueblo alemán durante los años 1944 y 1945 no le importó en absoluto, y buena prueba de ello fue que apenas visitó los frentes de guerra ni las ciudades bombardeadas por los aliados en aquel periodo”. El 23 de julio de 1944, un alto y apuesto comandante Freytag vio por primera vez de cerca al Führer en la Wolfsschanze (la Guarida del Lobo), el cuartel general instalado en Prusia oriental, y nunca olvidará que contempló a un dirigente hecho una ruina, a un envejecido hombre de 55 años que acusaba las heridas del atentado cometido dos días antes por el coronel Von Stauffenberg, al frente de una conspiración militar contra el dictador. “Acudí a aquel centro de operaciones rodeado de impresionantes medidas de seguridad como ayudante del general Heinz Guderian, jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra, y desde aquella jornada hasta la capitulación, asistí todos los días a las reuniones para analizar la situación que el Führer mantenía con sus más estrechos colaboradores tanto del Ejército como del partido nazi. Hitler me tendió una mano lánguida y musitó unas palabras de bienvenida. Noté que tenía la espalda encorvada, la cabeza estaba hundida y su piel presentaba un aspecto pálido y poco saludable. De cualquier manera, lo que más me impresionó, en contraste con una ocasión en la que había visto a Hitler en una tribuna de oradores en 1939, justo antes de la guerra, fue la pérdida de vitalidad en su mirada. Cinco años después, sus ojos transmitían mucho cansancio y no tenían ninguna expresividad. En aquella época ya sólo confiaba en las llamadas armas milagro para ganar la guerra”. Bernd Freytag accedió a mediados de 2004 a dictar sus memorias, que aparecerán el 9 de enero en Crítica en su edición española, cuando un periodista francés, François d’Alançon, descubrió su apasionante trayectoria al utilizar su testimonio para un reportaje aparecido en el diario La Croix. El nonagenario militar había escrito sobre sus recuerdos en 1948 cuando finalmente fue liberado por las tropas británicas después de haber pasado tres años como prisionero de guerra. En los cincuenta había intentado que algún editor publicara su diario, pero en aquellos tiempos los alemanes querían olvidar como fuera el pasado reciente, y el tono vital del país no estaba para recuerdos de oficiales que habían estado en el búnker con Hitler y su plana mayor. Alemania se aprestaba a emprender el camino del milagro económico de la reconstrucción y sus ciudadanos deseaban pasar página. Después vino la carrera de Freytag en el Ejército de la República Federal de Alemania, la Bundeswehr, y en la OTAN, donde ocupó puestos de responsabilidad, y sus memorias de la guerra durmieron en un cajón. “D’Alançon me convenció de la necesidad de publicar mi testimonio, y en el otoño de 2004 nos reunimos aquí, en esta biblioteca, nosotros dos y la mujer de François, que es austriaca. Así pude dictar el libro en alemán, aunque la primera edición se publicó en francés. La obra cuenta ya con ediciones en francés, alemán, inglés, italiano y checo, y están a punto de aparecer la traducción española y la portuguesa”. A pesar de sus achaques, Bernd Freytag von Loringhoven conserva el aire de un se un par de periódicos del día junto a biografias de personajes ilustres o tratados de ciencia militar. Este apasionado de la historia tiene que someterse tres veces por semana a sesiones de diálisis y todavía pueden verse junto a su ojo izquierdo las secuelas de un tumor operado. Ahora bien, familiares cercanos, como su hijastra Nicki y el marido de ella, Matthias, reconocen que no se queja nunca, mantiene una envidiable fortaleza de ánimo y despliega un humor muy sutil, como cuando confiesa al periodista que “el nacionalismo alemán ha quedado reducido a un himno que escuchan los jugadores de la selección de fútbol mientras mastican chicle”. Exhibe el general retirado ese porte elegante de los caballeros antiguos, de la época en la que fue joven, y recibe al periodista vestido con chaqueta tweed de cuadros, camisa azul, corbata de seda y pantalones de pana. Se apoya en un bastón para caminar y los médicos le aconsejan que no hable demasiado para no fatigarse. Pero Bernd Freytag von Loringhoven tiene muchas historias que contar. Porque no sólo fue testigo privilegiado del final del nazismo, sino que antes había tomado parte en la terrible batalla de Stalingrado. La expresión amable y simpática del anciano se transfigura cuando recuerda aquel horror en el que luchó como capitán de un batallón de tanques. “Fue un inmenso error de Hitler invadir la Unión Soviética porque cualquiera que conozca la historia militar sabe que nadie ha podido ocupar ese inmenso país que se llama Rusia. Además, al igual que en el caso de la invasión de Polonia que desencadenó la guerra en septiembre de 1939, el régimen nazi vulneró los tratados que había firmado con Moscú. En Stalingrado, los alemanes soportamos un cerco brutal durante dos meses en los que tuvimos que enfrentarnos a los rusos, sufrir temperaturas de 20 grados bajo cero y aguantar el hambre porque apenas comíamos un poco de pan y de sopa”. Al hablar de los rusos, Freytag recuerda con alivio que escapó en tres ocasiones de ellos, la última al abandonar el búnker de Berlín el 29 de abril de 1945, un día antes del suicidio de Hitler y de Eva Braun, con la misión de entregar un mensaje a unidades militares alemanas desmoralizadas que todavía defendían la capital. “Caer prisionero en manos de los rusos era nuestra peor pesadilla porque significaba una muerte segura y probablemente lenta en alguna de las prisiones soviéticas. Por ello, otros dos oficiales y yo sorteamos el cerco de Berlín, entre grandes penalidades y con mucha suerte de no ser descubiertos, hasta llegar tras muchas peripecias hasta las líneas británicas, en Dessau, a unos cuantos kilómetros de la capital. No en vano titulé Regreso a la vida el capítulo dedicado a nuestra salida de Berlín”. Freytag pasó tres años como prisionero de guerra hasta que sus interrogadores británicos se convencieron de que el ex ayudante del general Guderian no escondía ningún secreto ni manejaba información de especial interés. A partir de su puesta en libertad en 1948, el militar de origen aristócrata empezó a rehacer su vida familiar y profesional precisamente en Múnich, adonde regresó después, ya jubilado, tras haber vivido en Bonn, la antigua capital de la República Federal de Alemania. Encontró trabajo en una editorial y pudo reunirse con su mujer y con su hijo, que en la posguerra habían logrado pasar desde Leipzig, donde residían, al sector occidental, en el land de Baden Württemberg, gracias a la ayuda de un diplomático suizo. Algún tiempo después, Freytag von Loringhoven se separó de su primera mujer, y aquel hijo murió de un cáncer. En los años cincuenta, cuando ya se había podido reintegrar al Ejército, volvió a casarse y tuvo otro hijo, nacido en 1956, y que en la actualidad trabaja en el Ministerio de Exteriores alemán. Su segunda esposa falleció en 1981 y el militar contrajo matrimonio por tercera vez con Hertha, con la que vive en la actualidad en un amplio chalé de dos plantas con jardín, atendidos por una asistenta y acompañados de dos perros. Ambos eran amigos y enviudaron en un corto espacio de tiempo, de modo que decidieron unir sus vidas. Su hijastra, Nicki, y su marido, Matthias, residen también en Múnich y visitan con frecuencia a la pareja de ancianos. No tiene intención de escribir más libros ni de relatar más historias. “Lo que tenía que contar ya lo he dejado por escrito y, desde luego, me alegro de que el libro se haya traducido a varios idiomas y de que haya vendido miles de ejemplares. Creo que mi testimonio puede servir y, como digo al final de mis memorias, el respeto y la protección de la digni? dad del ser humano están inscritos ya en nuestra Constitución, y la Alemania democrática, convertida de nuevo en miembro de pleno derecho de la comunidad internacional, tiene en ese ámbito una responsabilidad especial. Cuando la historia ilumina la memoria, se da el mejor antídoto contra la intolerancia”. Con razón puede apelar este “viejísimo hombre”, como él se define, a la historia, porque su recorrido vital ilustra el siglo XX alemán y desvela muchas claves sociales de los comportamientos frente al nazismo. Freytag destaca que, entre sus compatriotas, se observaron tres conductas frente a Hitler. “Una tercera parte de alemanes fue partidaria incondicional del nazismo y votó a Hitler en las elecciones de 1933, en las que los nazis fueron la fuerza más votada. Otra tercera parte, más o menos, militó en la oposición y por ello fue fusilada, encarcelada u obligada a marchar al exilio. Por último, el resto se encuadró en una mayoría silenciosa que miró hacia otro lado durante los 12 años de dictadura nazi. Ahora bien, muchos no supimos la dimensión de las barbaridades y del genocidio, en especial, en los campos de concentración. Desde la perspectiva de hoy, de muchas fuentes de información, de una prensa libre y de un mundo globalizado, resulta dificil imaginar que yo supiera de la existencia de Dachau [un campo de concentración cerca de Múnich donde fueron encarcelados muchos alemanes de la oposición] e ignorara lo que estaba pasando en Auschwitz o en Mauthausen. En las guerras, todo se convierte en propaganda, de un lado y de otro, y Alemania estuvo llena de rumores. Cuando los británicos me mostraron fotos del horror de los campos de concentración me sentí conmocionado”. Bernd Freytag von Loringhoven ha escrito un libro con la cabeza y con el corazón donde descubre las pautas de conducta del mayor criminal de la historia. Al mismo tiempo explica su propia actitud, la del autor, la de un joven militar profesional que debe cumplir órdenes, pero que intenta no atentar contra los derechos humanos ni traicionar su conciencia moral y religiosa de un protestante convencido. Este anciano militar representa las contradicciones de un siglo. Admiró a Von Stauffenberg y no delató a los conspiradores contra Hitler, a la vez que cumplía las misiones encomendadas por el Führer. A modo de despedida, Freytag cita al que fuera canciller socialdemócrata en los años setenta, Helmut Schmidt, que había sido oficial de la Wehrmacht, y hace suyas estas palabras: “No podía hacer otra cosa que luchar por Alemania, pero nunca luché por Hitler”. Uno de los más estremecedores capítulos del libro de Bern Freyttag es el titulado Hitler tal como lo conocí, del que se reproduce a continuación un pasaje: “Dispensaba un trato glacial a los que le rodeaban. Le bastaba un gesto o una actitud, no necesitaba palabras (…). Aquel hombre respiraba crueldad. Tenía el poder de decidir sobre la vida o la muerte de todos nosotros. Durante las últimas semanas de la guerra, el temor que desprendía se volvió cada vez más opresivo. Recuerdo una reunión en la que se había discutido en presencia de Himmler la cuestión de los prisioneros de guerra aliados evacuados del frente oriental. Esas columnas de prisioneros se añadían a los refugiados obstaculizando las carreteras y dificultando los movimientos del ejército. Hitler se volvió de repente hacia Himmler, que estaba apartado detrás de él, y le dirigió una mirada amenazadora. A continuación hizo una breve observación sobre los pilotos aliados prisioneros de guerra. Todos los que lo oyeron pudieron concluir que la consigna era clara: los prisioneros no debían sobrevivir (…). Se hizo un silencio de muerte entre los asistentes, paralizados de miedo. Hitler era cualquier cosa menos loco, en el sentido corriente del término. Poseía unas dotes intelectuales admirables y un agudo sentido de las relaciones interpersonales. No obstante, era un ser anormal en muchos aspectos, especialmente en su desconfianza radical hacia los demás. Hitler no tenía amigos (…), ya no confiaba en nadie y veía en todas partes traición y sabotaje. Cada vez más solitario, vivía al margen del mundo exterior, apartado del pueblo (…). No aceptaba consejos de nadie, ya que estaba convencido de ser infalible, tanto en política, como en asuntos militares. Era un inmenso egoísta.”

arendt6
 
 
Terminamos esta breve reseña sobre la genial alemana con una selección de sus más recomendables libros y la editorial de referencia para ellos. Disfruta del verano leyendo, y si es posible con Arendt
 
Los origenes del totalitarismo (Alianza). Los gobiernos totalitarios son el acontecimiento central del siglo XX. Despliegan un terror total que se materializa en los campos de concentración (nazis) y de trabajo (soviéticos). Son el “mal radical” porque sus acciones pulverizan cualquier categoría moral: ni pueden ser perdonadas ni pueden ser castigadas.

Eichmann en Jerusalen (Debolsillo). En 1961, Adolf Eichmann fue juzgado en Jerusalén y Hannah Arendt cubrió el juicio para The New Yorker. Su crónica desvelaba el papel de los consejos judíos en las deportaciones y aplicaba a la SS el concepto de “banalidad del mal”: un mal sin maldad, irreflexivo, funcionarial, ni demoniaco ni desalmado; más que radical, superficial. Las lecturas sesgadas provocaron una polémica mundíal que cristalizó en un delirante titular de Le Nouvel Observateur: “¿Es Hannah Arendt una nazi?”.

La condicion humana (Paidós). Defensa de la vida activa frente a la vida contemplativa a partir de tres conceptos; trabajo, labor y. acción. Una defensa también de lo público frente a lo social, que no sería más que una extensión de lo privado. Arendt pensó titularlo Amor mundi. Lo habría dedicado a Heidegger “si las cosas hubieran ido bien entre nosotros”. Herder publicó en España la correspondencia entre ambos.

La vida del espíritu, (Paidós). Para su autora, es su “única obra de filosofia propiamente dicha”. Organizada en tres partes -Pensamiento, Voluntad y Juicio-, trabajaba en la última cuando murió. La novelista Mary McCarthy la editó póstumamente. Su correspondencia con la pensadora está publicada en Lumen.

Tiempos presentes (Gedisa). La vuelta a Alemania tras la guerra desconsoló a Arendt. Nadie se daba por aludido y cundia la tendencia a “tratar los hechos como si fueran meras opiniones”.

Una revisión de 10, historia judía (Paidós). Artículos que van desde las heterodoxas propuestas sobre Israel hasta la polémica sobre Eichmann. Y un clásico sobre los refugiados: “La historia contemporánea ha creado una nueva clase de seres humanos: la clase de los que son confinados en campos de concentración por sus enemigos y en campos de internamiento por sus amigos”.

Entre el pasado y el futuro (Península). El libro favorito de su autora. Brillante recopilación de ensayos sobre cultura, educación e historia; y sus crisis respectivas.

Sobre la revolución (Alianza). Comparación entre las revoluciones francesa y americana. Arendt alaba el carácter republicano de la segunda: dio lugar a una libertad política que convive, paradójicamente, con cierta sumisión social.

312-arendt

Babelia

Hannah Arendt expresó su temor a que en una sociedad cada vez más fanática el “sentido común”, la ciudadanía no represente más que un conjunto de prejuicios peligrosos. Si a la alemana Hannah Arendt (Hannover, 1906-Nueva York, 1975) la conoce un público culto relativamente amplio ello se debe a su inclinación por cultivar periodísticamente, cuando se terciaba, la filosofía moral. Mientras que gran parte de su obra se resiste a la fácil accesibilidad, otra, sin perder ni una pizca de alcance filosófico, logra llegar a casi todos. Ése es el caso de su célebre Eichmann en Jerusalén aparecido primero en las páginas de The New Yorker. Algo menos lo son, en Europa, sus Reflexiones sobre Little Rock, publicadas en la progresista revista neoyorquina Dissent, tras ser rechazadas por Commentary, la prestigiosa revista de la intelectualidad hebrea estadounidense. Las cualidades de brío polémico, pasión ética y accesibilidad periodística adornan también Orígenes del Totalitarismo, texto fundamental que ha sido reeditado en castellano. Rock salió a la luz, en 1959, los europeos no tenían las escuelas llenas de inmigrantes africanos, asiáticos, turcos, suramericanos, caribeños. La inmigración extraeuropea y su integración en nuestro continente estaba en sus inicios. Algunos países, como el nuestro, ni se la imaginaban. Otros comenzaban a conocer apenas la formación de barrios inmigrantes en ciudades y suburbios. Su integración no estaba en ninguna agenda política. Las noticias que nos llegaban de la incorporación de la población negra -y en mucha menor medida, puertorriqueña o mexicana- en Estados Unidos eran tratadas con la condescendencia y los lugares comunes que sólo una izquierda dogmatizada e ignorante podía inspirar. A pesar de ello, nuestro entusiasmo por el movimiento pacifista de integración representado por Martin Luther King se hallaba justificado. No solíamos formularnos aún las preguntas difíciles que se plantearía Arendt en este ensayo, el más vibrante de esta excelente colección de sus escritos. Hemos tenido que esperar al siglo XXI para entender cómo el movimiento desegracionista yanqui era asunto complejo, cuando hemos visto en qué medida es enrevesada la integración cívica de nuestra población inmigrante y su plena incorporación a la civilización política europea. Quienes sembraron la desolación en Atocha hace poco tiempo eran, sin duda, extraños al país, pero quienes al poco tiempo hicieron lo propio en el metro y los autobuses londinenses, habían nacido en Reino Unido. Arendt, mucho antes, con una vena que puede parecer algo conservadora, aunque siempre liberal, se preguntaba por el camino a seguir, empezando por indagar cómo debe elaborarse el juicio moral que preceda a la acción integradora en la esfera pública de toda la ciudadanía. Un juicio moral que, a veces, no necesita demasiados datos sociológicos: todo el ensayo gira entorno a una fotografía, periodística también, de una muchacha negra rodeada por una turba de energúmenos, compañeros de estudios, y protegida por un amigo blanco de su padre. Está en el libro. Responsabilidad y juicio reúne breves ensayos que dan una idea muy precisa de sus ideas clave arendtianas sobre el mundo común propio de toda república civilizada. En ellos se expresa con vehemencia su temor a que el “sentido común” de la ciudadanía no represente más que un conjunto de prejuicios peligrosos en una sociedad cada vez más adocenada, capaz de instaurar el fanatismo como “sentido común”; su afán porque el juicio autónomo del ciudadano responsable preceda a su intervención en la esfera pública, es decir, porque el republicanismo deliberativo se imponga frente a la propaganda y la tergiversación; su radicalismo frente a la verdad entera, siempre terrible -véase su ensayo sobre la conducta del Vaticano durante la época del horror nazi-; su esfuerzo por situar la filosofía moral en su justo lugar, en situaciones nada triviales, como la responsabilidad personal de cada cual cuando vivimos en un régimen dictatorial. Ni uno de sus renglones posee interés soló arqueológico o académico. Algunos de sus ensayos son metaperiodísticos, sin dejar de ser periodísticos. Otros, desafían las convenciones del análisis ético académico. Todos iluminan cuestiones hoy abiertas, asuntos, para desazón nuestra, aún pendientes.

315-kafkaKafka y la muñeca viajera
Jordi Sierra i Fabra
ISBN
: 9788478449859

Colección: LAS TRES EDADES
Ed. Siruela
Año de edición:2006, Madrid

Kafka y la muñeca viajera”, del barcelonés Jordi Sierra i Fabra salto a la fama hace tres años al convertirse en la obra ganadora del Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, concedido por el Ministerio de Cultura. La novela se basa en un acontecimiento insólito ocurrido realmente en la vida de Franz Kafka, un año antes de su muerte. Paseando Kafka por un parque, se encontró con una nila que lloraba de forma desconsolada tras haber perdido a su muñeca preferida.  A fin de tranquilizar a la niña, el literato se inventó una historia, explicando a la niña, que la muñeca no se había perdido, sino que se había ido de viaje, pero él, que era un cartero de muñecas, tenía una carta de su amiga, que la llevaría al día siguiente a ese parque. Para hacer creíble la historia, aquella misma noche, Kafka escribió la carta, la primera de una larga serie que fue creando y entregando puntualmente a la pequeña durante las siguientes tres semanas. En cada una, la muñeca relataba a la niña sus aventuras en cada esquina del planeta. Cuenta la compañera del autor de “La metamorfosis”, Dora Dymant, que el autor entro en aquella aventura en una fase creativa febril, como en los días de sus mejores obras.
Sierra aborda en su obra este maravilloso relato, y aquella intensa experiencia, en la Kafka volvió a ser para aquella desconocida, que luego desaparecería de su vida, el mago de la palabra. De igual modo, cada una de aquellas cartas desaparecían, convirtiéndose en uno de los grandes y hermosos misterios de la literatura del siglo XX.
La obra es un peldaño mas en la ingente obra de Jordi Sierra, el escritor vivo mas prolífico en español (315) y que cuenta con premios tan importantes como el Ateneo de Sevilla, que ha sido candidato al premio internacional Hans Christian Andersen (el “Nóbel” de la literatura infantil) y que dirige una fundación dedicada a la promoción de la literatura infantil. Nacido en Barcelona en 1947, ha publicado la obra premiada en ediciones Siruela. Sierra, además, ha dirigido algunas de las principales revistas españolas de música rock, muchas de las cuales fundó él mismo. En el ámbito literario ha recibido múltiples galardones, y cabe destacar -junto a la obra premiada- John Lennon, Donde esté mi corazón, Aydin, Mis hermanos y yo, Diario de los Beatles, El asesino del sargento Pepper’s y Las Furias.

314-3metrosVolvemos a la carga sobre un libro que sigue atrayendo enormemente a los lectores.
Es un comentario de Sara Acebal

La novela romántica “A tres metros sobre el cielo” fue escrito por Federico Moccia. Este libro tiene una historia muy especial: en el año 1992 fue publicado por primera vez, pagada por le mismo autor , se agotó inmediatamente. Circuló de mano en mano y fue fotocopiado hasta que se reedito en 2004, convirtiéndose en “un libro que emocionaría tanto a jóvenes deseosos de vivir su primer amor como a los que ya han pasado de cuarenta y quieren recordarlo”, en palabras del autor. Este libro ha conseguido ablandar los corazones de los jóvenes debido ha que cualquiera de ellos se pueden sentir identificados con ella.
 
Ha llegado a vender más de 1 millón de ejemplares en Italia. “A tres metros sobre el cielo” cuenta la historia de Babi y Step:
 
Babi, es la hija que cualquier madre desearía tener, es una chica ingenua y atolondrada centrada en los estudios y preocupada de lo que los demás piensen de ella. Vive con su madre, su padre y su hermana Daniela en una urbanización de Roma. Va a un estricto instituto femenino de esta ciudad.
Su mejor amiga es Pallina , una muchacha muy alocada, femenina y a la que le gusta descubrir cosas nuevas.
Steffano , conocido en toda Roma como Step es un joven al que le encanta el riesgo y la velocidad. Su madre abandonó tanto a su padre como a el y al hermano cuando eran pequeños. El nunca se lo perdonó, no se habla con ella.
Reside en un pequeño piso en el centro de Roma con su hermano Paolo.
 
Paolo y su hermano son dos personas con pensamientos opuestos, mientras que Paolo tiene una carrera y un trabajo estable, es respetuoso con las leyes y no se mete en problemas, Steffano no trabaja, pasa el día en el gimnasio y saliendo con sus amigos por las calles. Es el “chico malo” que vuelve locas a todas las enamoradizas Italianas.
 
Tiene total confianza en su mejor amigo Pollo , un muchacho impulsivo y que no piensa dos veces lo que hace, lo cual le conducirá a muchos problemas.
 
En el transcurso de la historia, Pollo conoce a Pallina con la que queda para cenar. En el transcurso de la historia se enamoran. Babi no ve con buenos ojos la relación, desde su punto de vista Step y sus amigos no son las personas indicadas con las que relacionarse.
Rápidamente cambia de opinión al conocer mejor a Steffano , el le hará ver la vida de otra forma distinta , empezaran a vivir mas el presente juntos. Ella intenta cambiarlo, intenta convertirle en una mejor persona pero no lo conseguirá, lo único que se llevara a cambio de sus intentos serán decepciones.
 
Viven una larga y apasionada historia de amor que empezará a romperse cuando Pollo fallece en una carrera ilegal de motos. Pallina queda destrozada y llega incluso a intentar suicidarse.
Tanto la relación de Steffano y Babi como la de Pallina y Babi se deteriora desde los ocurrido.
 
En el final de la historia Babi lo deja con Step, le deja destrozado, le rompe el corazón y sus ilusiones.
Esta historia tiene continuación en “Hoy tengo ganas de ti”
 
El lector se quedará atrapado en un relato muy apasionante que el autor ha ido construyendo con su maestría como escrito. Concluyamos con este dialogo, que resume muy bien el espíritu del libro
 
 
-Soy feliz, no me siento tan bien en toda mi vida¿ y tu?
 
-¿yo? -Step la abraza con fuerza- estoy de maravilla
 
-¿Como si pudieras tocar el cielo con un dedo?
 
-No, así no
 
-¿Ah, no?
 
-Mucho más. Al menos a tres metros sobre el cielo.

« Entradas Recientes - Entradas antiguas »