El apocalipsis de los autóctono

María Peña

Una de las principales causas del proceso de aceleración en la extinción de especies autóctonas es el afán de introducir especies animales y vegetales por su valor alimenticio, económico o recreativo.
Este proceso de invasión sufre un incremento con el aumento del comercio mundial, el transporte, el turismo y el cambio dinámico.
Cuando las especies foráneas llegan a asentarse producen gran cantidad de trastornos:
Desplazamiento de especies autóctonas, contaminación genética, transmisión de enfermedades, alteraciones de la estructura del hábitat …

Lamentablemente la mayoría de las veces no es necesario que las especies provengan de otros continentes o países, ya que se puede producir el paso de ejemplo, en el trasvase Tajo-Segura. Al asentarse, las especies foráneas compiten por especies de peces por la construcción de trasvases intercuencas. Este trasiego de peces se ha confirmado por el alimento y el espacio con las especies autóctonas. Un ejemplo de ello es el de la gambusia, la cual es el potencial competidor del samarc y del jaret.
Otra de las consecuencias de las construcciones de trasvases es la competencia genética entre especies. Uno de los más peligrosos es el proceso de hibridación, cosa que ocurre cuando se produce el contacto entre especies emparentadas pero distintas por la mano del ser humano. El principal dilema es que una vez aclimatada la nueva especie, es muy difícil su erradicación.
Por ello las organizaciones ecologistas reclaman absoluta prevención y prudencia en la introducción de especies no autóctonas.
Imagen mqciencia.com
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Agentes tóxico sobre los olivares andaluces

Maria Peña


Desde hace años se vienen realizando sobre algunas comarcas andaluzas tratamientos con avionetas cuyo fin es combatir la mosca del olivo. Ésta es un insecto que pica la aceituna y repercute notablemente en su calidad.
El líquido que se utiliza para la fumigación recibe el nombre de dimeotato, producto químico prohibido en los Estados Unidos por ser altamente peligroso, ya que atenta contra el ecosistema y daña la salud del ser humano:

Afecta al sistema nervioso e irrita la piel, puede ocasionar la muerte en caso de ingestión, es tóxico para los riñones, interfiere en la fertilidad tanto masculina como femenina y además se sospechan efectos cancerígenos.
Esto ha desencadenado protestas en las zonas en las que los agricultores no son partidarios de esta fumigación masiva.
Fotocomunity.es

Ecología por las ramas

Ángel Trueba, Rubén Martín Crespo

La tala masiva de árboles afectará irremediablemente a nuestro patrimonio y modificará totalmente nuestra forma de vida.
Antaño los peregrinos que cruzaban de España a Francia o viceversa, contaban que se podía disfrutar en gran manera del paisaje que los rodeaba, en la medida que se iban acercando más a su próximo destino.
Sin embargo, también había otros obstáculos no tan deseables como la abrumadora extensión y unos animales privilegiados, en cuanto a que podían observar todo este paraje desde el cielo en una posición panorámica. En aquellos tiempos las ardillas estaban capacitadas para hacer el mismo recorrido que los viajeros, con la diferencia de que éstos lo hacían por el suelo y las ardillas podían ir saltando de árbol en árbol, de arbusto en arbusto hasta llegar a Francia sin tener que haber pisado el suelo en modo alguno desde el inicio de su periplo.

Esto es una vaga ilusión que se desvaneció rápidamente en el tiempo, a medida que la humanidad iba destruyendo esos bosques para impíos fines. Todo esto se desarrollaba a un ritmo trepidante y sin la debida replantación; aunque en algunos casos ni siquiera ésta se ponía en práctica. Esta gran pérdida no es valorada ni siquiera por aquellos que han visto morir a la Madre Naturalezamientras ellos crecían. Este pensamiento engendra seres que como sus progenitores carecen del suficiente ansia de restablecimiento natural, con lo que se desarrollará, si no lo ha hecho ya, una especie humana que solo se interesará por el medio en el que viven cuando éste pueda aportarle algo.
Si esta abominación llegara a producirse el medio en el que vivimos probablemente desaparecería.
Aun así esta situación no se ha consumado gracias a que todavía hay contadas personas que se puede decir ayudan a evitar la tala de árboles y demás acciones destructivas propias del ser humano. Hay dos tipos de personas respecto de este tema. Unos son aquellos que ayudan, ya sea en pequeña o en gran medida, al restablecimiento de la naturaleza y a la consecución de un “mundo verde” mejor. En el segundo grupo, se generaliza la idea de que el medio solo sirve para extraer lujosas y exóticas maderas como la caoba y el ébano para fabricar muebles. Ello supone un grave precio para la naturaleza que no se puede pagar constantemente.
Otro significativo y posible cambio es el de la repercusión en el calentamiento global de la deforestación. Esto se causaría por la desaparición de los bosques; los cuales son los principales almacenamientos de carbono, y sin ellos las grandes cantidades de CO2 irían directas a la atmósfera. Ésta va acompañada de una acción de degradación forestal, lo cual provoca también la erosión continua del suelo sin la sujeción que ofrecen las raíces de los árboles talados.
La sistemática supresión de los bosques equivaldrá a destruir las especies que allí habiten; de esta manera los vegetales desaparecen, lo cual supone la desaparición del alimento de los animales herbívoros. Si éstos no comen mueren, por lo que no pueden proporcionar alimento a los carnívoros y omnívoros (los cuales somos nosotros).
Por eso hay que tener mucho cuidado con lo que talamos, pues podríamos estar sesgándonos la propia vida.
Imagen wwf

El Plan Hidrológico Nacional hace aguas

Pablo Fernández Herbosa, Rubén Martín Crespo


Sobre como la construcción de una economía se hace a costa del medio natural y humano que la soporta.
Durante los últimos meses hemos estado escuchando en una gran parte de los medios de comunicación, las propuestas y los reproches dirigidos por los grupos parlamentarios y la humilde opinión de cientos de personas, que se manifestaban con diversidad de posturas sobre el plan hidrológico nacional y muy en particular sobre el trasvase del río Ebro. El tema es digno de comentario, puesto que se trata de una colosal obra en lo que a magnitud de las futuras infraestructuras que serán construidas se refiere. En la presente disputa se han llevado a cabo manifestaciones explicitas de rechazo a la realización del proyecto. 

Estas reivindicaciones han sido organizadas en su mayoría por agricultores insatisfechos por las decisiones del ejecutivo central que además expresan su temor a que sus cultivos se vean afectados en el futuro por las sequías que anticipa el acuciante cambio climático que se esta fraguando por la emisión de gases contaminantes a nuestra atmósfera, como el CO2.
Como cabía prever se han producido lógicamente las reacciones opuestas a las anteriores remitidas por parte de los levantinos y por el gobierno representado por el ministro de medio ambiente, Jaume Matas que declaró: “El agua sobra puesto que gran parte de ella llega al mar”. Lo que el ministro no ha analizado en profundidad es la repercusión que tendría la falta de agua, en la desembocadura del Ebro, para los cultivos del delta.
Con la disminución de las aguas que llegarían al delta, no se depositarían tantos sedimentos y podría llegar a desaparecer.
El agua que se ceda del Ebro en cantidades aproximadas a 1050 Hm3 corresponderá en un 44% al consumo urbano y el restante 56% corresponderá en exclusivo a cubrir el riego de los cultivos existentes.
El plan actual tiene las características aprobadas en su día por el consejo de ministros que consisten en, una inversión de 3768 millones de euros, que se hará efectiva entre el año 2001 y el 2008.
Como medida de prevención en caso de que la toma de caudal no supere 100m3 no se realizará el trasvase, el precio del agua ascenderá 0,31 euros por m3/s y no habrá trasvase entre junio y septiembre.
Según la opinión de la mayoría de los grupos ecologistas (ADENA) el proyecto es un atentado contra la naturaleza ya que se propone un modelo que se basa en una agricultura intensiva en las zonas más rentables y un crecimiento urbanístico desmedido depredador de los recursos y espacios naturales. Con estas características proseguirá la realización siempre polémica del proyecto que cambiará para siempre la geografía de la península y los hábitos de la multitud de especies animales y vegetales que sobreviven en el río.
Tradicionalmente la falta de agua en áreas que serian agrícolamente productivas ha sido considerando un factor que obstaculiza el crecimiento y la expansión socio-económica.
Esta característica ha provocado que se produzca una oferta de agua como un mecanismo aceptable a la vista de los ciudadanos y políticamente correcto que ha dado sus frutos, considerando que España es el 4º país del mundo de grandes presas, superando las 1200.
El descontento generalizado de todos los grupos ecologistas se ensañan de manera justificada en que España no penaliza la mala gestión de agua o despilfarro, siendo esto insólito en un país que se considera entre los más avanzados en lo que se refiere a la legislación. Desgraciadamente la política de oferta de agua sigue en auge y es muy difícil cambiar una conducta que daña tanto nuestro medioambiente.
 Imagen elduendedelaradio.com