Regresan, los hombres de Irak

Daniel Sampedro, Ramón Fernández
“Las caras de los niños en las carreteras, mirándonos a nuestro paso, como solicitándonos, eso es lo que nunca olvidas”, nos explica el cabo Luis Gancedo, tras su regreso a España con la Brigada Plus Ultra II
En la mañana del 28 de abril, la revista a las tropas que compusieron la brigada Plus Ultra II por el presidente del gobierno y el ministro de defensa, y la ceremonia de condecoración y homenaje a los integrantes de esta misión ha dado por finalizada la intervención española en la fuerza multinacional que interviene en Irak desde hace un año, a la espera del regreso del último contingente, encargado de la finalización del repliegue y el desmantelamiento de nuestros equipos. Una de las primeras decisiones del nuevo ejecutivo español ha traído de regreso a nuestras tropas, en medio de la peor situación civil y militar del país asiático  envuelto en una grave crisis provocada a partes iguales por la falta de soluciones a los problemas básicos de la población y la rebelión nacionalista surgida en el último mes en el triangulo Sunni.


Las diferencias políticas sobre la oportunidad, la forma y las consecuencias de esta medida han sido notables entre los dos partidos mayoritarios. La satisfacción popular por el regreso indemne de nuestras unidades total.
El cabo Luis Gancedo es uno de los españoles recién llegados tras su servicio en Irak Hemos conversado despacio sobre su vida allí, sobre su experiencia personal (sigue en primera de tema libre). Los políticos actuan según inexcrutables signos. Los hombres sólo lo hacen por convicción. Al menos en mi tierra, en la que hay quien ama tanto la paz que se hace guerrero, como los antiguos cántabros. Son guerreros de verdad, de los que luchan denodadamente por la gente, por su dignidad, por sus necesidades.
Luis es uno de ellos, y es de los nuestros. Hace seis años salió de nuestro colegio tras acabar COU. Hoy ha vuelto de Irak. Nuestro coordinador, su antiguo tutor, se ha puesto en contacto con él, y le ha pedido que nos cuente su vida allí. Solo hace tres días que aterrizó en España, pero no ha dudado en venir.Antes de entrevistarle hemos preguntado quién es Luis en nuestro colegio. Daba igual preguntar a los de mantenimiento, a las cocineras, o a sus profesores, a cualquiera de esos que le han visto crecer en los pasillos y en las aulas de nuestro colegio, “es un hombre de corazón grande”. A algunos se les han iluminado los ojos al saber que volvía.”Es prudente, humilde, fiel a sí mismo, honesto, alguien en quien confiar”, nos han dicho.
El día que ha venido ha estado charlando con nuestro coordinador,antes de empezar la charla. Le miro mientras se ríen contandose viejas anécdotas, mientras observa todo, con su cara iluminada. Su rostro es el de un hombre cansado, y desazonado por lo vivido, y por los que ha dejado atrás. Pero ni una mueca de desaprobación, ni un mal gesto, soporta nuestra hambre de conocer, siempre con una sonrisa.
“No voy a poder contaros mucho, apenas salí del cuartel”, pero durante casi tres horas nos desgranará su historia.
“Al acabar COU me encontré sin saber que hacer. Tenia 19 años y la disyuntiva de hacer 9 meses de mili gratis, o dos años de profesional cobrando, y me hice militar.Iba bien preparado y no tuve muchas dificultades para superar el examen de ingreso. Entonces había mas demanda de plazas y el ingreso era mas difícil. Tras unos meses en un centro instructor de Caceres me destinaron a Burgos, e ingresé en una compañía de transmisiones. Los primeros años han sido tranquilos.La rutina sólo se rompe de vez en por maniobras o servicios de apoyo a otras unidades. Para alguien como yo, que no me había planteado mucho el salir de mi casa, ha sido una aventura. Desde verte solo en un tren durante doce horas de viaje con 19 años, para llegar a tu centro de reclutamiento, a lo desconocido. Hasta meterte en un convoy de logística tres días para llegar a Alemania, a participar en una maniobras”.
¿Pero un día todo cambio?”.

“Mucho. Antes de que se supiera que el gobierno iba a mandar tropas a Irak, ya barruntabamos algo, el rumor era constante. El mío es un trabajo bastante especializado, no somos tantas unidades de comunicaciones, era problable que me tocase”. “
¿Pero tu no esperaste a que te llamasen?”.

“Hay decisiones en la vida extrañas. Mi familia no quería que me fuese. Pero yo casi prefería ir por mi propia decisión que ir por mandato. Al final unos compañeros animan a otros y…allí tu compañero es lo mas importante, donde va él, vas tú. Fue una decisión dificíl, pero nos presentamos voluntarios, casi sin saber porque.
Nos concentraron durante un mes para aclimatarnos y verificar nuestra coordinación. Daros cuenta que la brigada estaba formada por efectivos de varios acuartelamientos. Llegamos en avión a Kuwait en diciembre, nos avituallamos en una base americana, completamos nuestro equipo y nos pusimos en ruta a Diwaniya por carretera.Estabamos cansados, era otro clima, un medio desconocido, y no sabíamos si hostil, pero eso no nos daba miedo. Lo que me asustaba era entrar en aquel mundo de basura y miseria indescriptible, con los niños a nuestro paso saludandonos, como requiriéndonos…Tras varias horas llegamos a Diwaniya, y casi sin descanso a Najaf. Mi base, Tegucigalpa, estaba a las afueras de Najaf, era un centro de transmisiones con unidades de infantería hondureñas. Éramos un lugar importante por nuestro helipuerto, y estabamos en continua comunicación con la otra base del contingente en Najaf”. “
¿Fue difícil la convivencia?.

“No. Con los americanos fue correcta. Ellos no se mezclaban con nosotros casi para nada y actuaban por libre. Pero colaboramos si era necesario y no se nos planteo problema alguno. Con los hondureños, que era con quien yo trabajaba era otra cosa. Son unos profesionales inmensos. No os podéis imaginar su coraje y la calidad de su trabajo allí. Realmente el único problema de convivencia era a la hora de comer. La comida nos llegaba de una base cercana. Mucho picante, mucha salsa, mucho pan de molde, mucho pollo… pero nosotros lo que queríamos eran lentejas y tortilla de patata. Y las conseguimos.
Si hay algo que uno no se espera entre tanta miseria son mercados tan repletos. Es inexplicable. Bombonas de gas, disckman, huevos, patatas, lo que quieras. Yo no salía mucho del cuartel, por mi tipo de trabajo, pero nuestras patrullas se entendieron bien con los civiles en esos primeros meses. Nuestros intérpretes nos relacionaban bien con los comerciantes de la ciudad y no era difícil aprovisionarse. Ayudamos a mantener el orden, a normalizar la vida hasta que..”.
Aquí se corta su relato. No debe comentar temas relacionados con su servicio. No quiere hablar, con su mente puesta aun en sus compañeros en Irak. No es necesario. La santa Najaf resultó tranquila hasta la rebelión de Al Sader, en medio de falsas acusaciones contra los españoles, culpados de la detención del lugarteniente de este clérigo.
Hemos visto con él sus fotos, hemos viajado con él a Babilonia y hemos recorrido en sus manos las de un pueblo sin esperanza. Hemos conocido a un gran hombre, a un soldado.