Miguel Sanz, presidente de Navarra

Ainzte Zaratagabaster Weyden, Álvaro Serrano, Pablo Arce

Miradas nos acerca hoy a la visión que sobre el conflicto vasco y su resolución posee la Unión del Pueblo Navarro, partido mayoritario en la Comunidad Foral de Navarra y que en la actualidad gobierna en esa comunidad.
UPN es un partido de caracter foralista, defensor de la identidad Navarra, de la vinculación a España y de una paz justa y, por tanto, sin condiciones. Durante estos años ha sufrido en sus propias vidas la barbarie del terrorismo, que ha considerado al partido y sus miembros objetivos preferentes, dada la defensa que el partido realiza de la identidad navarra, como hecho diferenciado del vasco. Nacida en 1979, de la mano del politico Jesús Aizpun, las palabras de su fundador resumen claramente la filosofia de esta formacíón “de Navarra, con Navarra y para Navarra”.

Su politica, que ha desarrollado una Navarra prospera y moderna, representa la voluntad de una mayoria de navarros (41% en las últimas elecciones) de defender la idea conceptual de muchos navarros de unir el Fuero, la Identidad, la Libertad y el Humanismo Social alrededor de un gran proyecto político.
El reportaje que ofrecemos se fraguó entre el 21 y el 27 de abril, gracias al trabajo periodistico de Pablo Arce y Alvaro Serrano, iniciandose con una serie de contactos con el departamento de prensa del partido, donde contamos con la inestimable colaboración de D. Javier de la Merced. Tras ello, una conversación y el cuestionario que hace de base a esta serie han dado este fruto.
El objetivo de esta entrevista ha sido el Excmo. Sr. D. Miguel Sanz. Nacido en Corella en 1952, Miguel Sanz desempeña el cargo de Presidente de la Unión del Pueblo Navarro, además del de Presidente del Gobierno de Navarra. Es Diplomado en profesorado de EGB y Máster en dirección de empresas por la Universidad de Navarra. Ha realizado estudios de Ciencias Empresariales y el Programa de Dirección General (PDG) del IESE de la Universidad de Navarra. Como politico ha pasado por todas las responsabilidades en su comunidad. Ha sido concejal en su pueblo, Corella, parlamentario navarro, diputado foral, consejero de administración territorial, de politica local y de presidencia, y vicepresidente del Gobierno, antes de llegar a la presidencia del gobierno autónomo en 1996 por primera vez. En la actualidad ocupa este cargo tras ganar las elecciones de 2003.
Por razón de su cargo, es también Presidente del Consejo de Administración de Caja Navarra, y vocal de la Confederación Española de Cajas de Ahorro. En 1996 desempeñó también la presidencia de la Comunidad de Trabajo de los Pirineos.
En relación a su partido, desde 1985 es miembro de la Comisión Ejecutiva.Entre 1989 y 1997 fue vicepresidente, y en febrero del mismo año fue elegido presidente de dicha formación política, cargo que revalidó en el congreso celebrado en 2001.


¿El fin de los atentados y la ausencia de victimas mortales, significa que en el País Vasco, en este momento no hay violencia ni extorsiones, que hay libertad?
En la madrugada del sábado día 22 de abril un concejal de UPN de la localidad de Barañáin veía como ardía su negocio familiar abierto con mucho esfuerzo hace 23 años y que era el sustento directo de 4 familias. Hemos sabido del envío de cartas a empresarios navarros después de la declaración unilateral de “alto el fuego permanente” de la banda etarra. Son los hechos. Desde Navarra podemos constatar a fecha de hoy que la extorsión se mantiene, y que quienes no comparten las tesis de ETA se la siguen jugando.
¿Qué presenta este momento histórico que permita pensar que estamos ante el paso definitivo hacia la paz, y en treguas anteriores no?
Por desgracia no podemos saber si efectivamente estamos ante el final o no, puesto que la información relevante para saberlo la custodia y gestiona el gobierno de la nación con exclusividad, y la intencionalidad última de los etarras sólo ellos la conocen. Si conocemos, es un hecho, que ETA ha declarado un alto el fuego permanente condicionado a que una serie de reivindicaciones políticas sean atendidas. Cómo fueran a ser atendidas sus pretensiones y que están dispuestos a pactar el gobierno y los etarras es una incógnita. Y lo seguirá siendo. Si sabemos, es otro hecho, que ETA en sus comunicado internos ha reconocido claramente que la política antiterrorista del anterior gobierno, avalada también por el partido socialistas fue para ellos demoledora.
¿Qué demanda su colectivo de cara a las negociaciones políticas que se avecinan?
No cabe ninguna negociación política con ETA. La paz, a la que nuestra sociedad tiene derecho, no requiere pago de precio político ninguno. Como dice el filósofo Fernando Savater, nada les debemos a los asesinos por dejar de matar.
Cosa distinta, es que tras la disolución sin concesiones de la banda, el Estado y la sociedad muestren generosidad con quienes ejercieron el terror. Que lo haremos.
¿Quiénes pueden ser los mejores mediadores para el proceso que se inicia?
La sociedad española tiene mecanismos legales, instituciones parlamentarias, y personas comprometidas en política que debieran mostrar a ETA la solvencia de una sociedad que no puede renunciar a su propia personalidad para satisfacer la voluntad de los violentos.
¿Qué es en opinión de su colectivo, lo mínimo que se debe conseguir para consolidar la paz?
Unidad de los partidos democráticos, firmeza y claridad en la aplicación de la Ley, justicia y dignificación de las víctimas del terrorismo.
¿Es políticamente admisible para ustedes un País Vasco sin Navarra e Iparralde?
Es que es un hecho. Una realidad institucional y política que nosotros, obviamente asumimos con absoluta normalidad y por supuesto cordialidad vecinal. Navarra, que fue Viejo Reino, hasta la fecha nunca ha pertenecido a más nación que la española y eso es lo que quieren la inmensa mayoría de los navarros, que así lo ponen de manifiesto cada vez que se celebran elecciones.
¿Y si ellos no quieren integrarse, que pasara?
Que la inmensa mayoría de los Navarros no deseamos integrarnos en el proyecto nacionalista denominado Euskadi, o Euskal Herria, es otro hecho incuestionable. Ojalá no pasara nada por ello, pero por no respetar ni aceptar la voluntad de los navarros, entre otras cosas, es por lo que los etarras, extorsionan, coaccionan y presionan a todo aquél que decide, en Navarra y en el País Vasco, apostar políticamente por un modelo distinto. Algo que es totalmente contrario al estado de derecho y alejado de cualquier práctica democrática.

Muchos vascos, de distintas ideologías viven fuera de su país por motivos políticos. ¿Deben volver los presos, y además amnistiados?. ¿Podrán regresar los no nacionalistas y vivir en su tierra en libertad?
Es otro hecho más, se han ido miles y miles de personas, simplemente porque el nacionalismo vasco radical (con el silencio cómplice del nacionalismo vasco democrático) no admitía la doble identidad como vascos y españoles. Simplemente sobraban.
En relación con las personas que cumplen condena por actos terroristas, es de justicia, que vuelvan cuando hayan cumplido sus condenas. No sería justo premiarles porque sus compañeros nos dicen que tienen la voluntad de dejar de matar.
El nacionalismo vasco se ha ocupado de hacer insoportable la vida en el País Vasco de quien no comulga con sus tesis. De esta forma ya se han garantizado, que incluso sin violencia a estos exiliados les resulte a veces muy difícil volver a su tierra
¿Esta en marcha un proceso similar de diálogo en Francia?.
No. Creo que los franceses tienen muy poco interés por este proceso.”.
¿Estamos ante un conflicto más cultural que político?
¿Desde cuando una cuestión cultural puede justificar una actividad criminal organizada y mantenida en el tiempo con más de 900 asesinatos a la espalda? ¿Esta es la mejor manera de defender el vascuence? La cultura vasca, para ETA, es una excusa para ejercer una interesada presión social, controlar a la ciudadanía y conservar un poder político que de otra manera otros podrían haberles disputado, incluso con más mérito y capacidad que la suya.
Conseguidos sus fines por los grupos nacionalistas, ¿Qué pasara en Euzkadi con los no nacionalistas?.
Ahora mismo desconocemos los fines últimos del nacionalismo vasco. El nacionalismo se sustenta en un sentimiento de melancólica insatisfacción insaciable. Haya donde triunfa el nacionalismo radical el individuo, la libertad y el sentido crítico desaparecen.
En su opinión ¿quien debe dirigir por parte vasca el proceso negociador, el lehendakari, un parlamento elegido para tal ocasión, una mesa paritaria de partidos o el gobierno central español?.
Haríamos una muy mala pedagogía social si trasladáramos a la sociedad la impresión de que nuestros representantes políticos son incapaces de solucionar cuestiones políticas. No se puede deslegitimar a las instituciones, el Parlamento es el foro donde deben discutirse los problemas..
¿Hasta donde está dispuesto su colectivo a ceder para conseguir la paz?
Nosotros, y la sociedad en general siempre hemos confiado en la aplicación del estado de derecho para hacer frente a esta delincuencia organizada. Las víctimas del terrorismo son el mayor ejemplo de una sociedad madura, que ha sabido responder con dignidad, serenidad y generosidad máximas. ETA debe dejar de matar, y quienes hacen interpretaciones y cábalas sobre futuros réditos políticos de su actividad criminal, deberían asumir que están obligados a defender sus posturas en buena lid (en libertad) frente a los demás, y aceptar que pueden perder.
Se ha dado un gran paso político para la paz, pero ¿existen las condiciones sociales que permitan pensar que los odios y el rencor acumulado en algunos sectores sociales no serán un obstáculo insalvable a medio plazo?.
Es injusto y falso afirmar que existen dos partes que se odien. El único odio que nosotros observamos es aquel que alimenta el nacionalismo vasco radical y que mantiene la llama del terrorismo etarra.
En España, para ejemplo de todos, las víctimas de ETA incluso han dado muestras más que sobradas de dignidad, saber perdonar, y que sepamos jamás en 40 años han planteado –como por cierto si pasó en Irlanda del Norte- responder con el mismo odio y la misma violencia.

¿Qué similitudes cree que existen con el proceso de paz norirlandés?.
Similitudes pocas. Como no sea que algunos, también aquí, han querido obtener rendimiento político del terrorismo que otros practican o vana dejar de practicar. Pero diferencias las hay y muy importantes: una de ellas que Irlanda del Norte a diferencia de Euskadi o Euskal Herria si ha existido como nación, y segunda que a la violencia de ETA la sociedad civil no ha respondido con la misma moneda, lo cual es muy importante a la hora de valorar quien deben de ceder y en qué.
¿Qué ocurrirá si, Dios no quiera, incidentes como el reciente de Navarra, dan al traste con el proceso?.
Hacer depender la vida y bienestar de los ciudadanos navarros, vascos o españoles de lo que una banda criminal haga o deje de hacer sería una gran equivocación. Cualquier comunidad política tiene legítimo derecho a defenderse de quienes desde fuera o desde dentro atentan contra sus intereses o sus habitantes, y tiene la obligación de garantizar a sus ciudadanos unas condiciones de vida mínimas donde prevalezcan la libertad, la justicia, la fraternidad y la solidaridad.
Educar a las nuevas generaciones en la no violencia, en los beneficios de la globalización, y en la bondad del mestizaje, serán las claves para no perpetuar este cáncer que tanto dolor provoca en la sociedad
Imágenes cedidas por navarraconfidencial.com diarioya.com y noticiasdenavarra.com
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Josu Jon Imaz, presidente del PNV

Ainzte Zaratagabaster, Álvaro Serrano, Pablo Arce
El Partido Nacionalista Vasco es un partido centenario, que desde su fundación a fines del siglo XIX por Sabino Arana Goiti ha defendido una ideología democristiana y nacionalista, dirigiendo las instituciones autónomas vascas durante todo este periodo. De su seno se han desgajado varias formaciones que nunca han conseguido representar a la sociedad vasca nacionalista e integrar un discurso modernizador, tan distante de la violencia como el suyo.
Tras la larga etapa de Xavier Arzalluz, Josu Jon Imaz, el destinatario de nuestra primera entrevista dirige el PNV desde hace 2 años y medio, siendo el presidente mas joven en alcanzar este puesto en el partido, y siendo el discreto impulsor de una importante modernización y proyección internacional del PNV.

De poco mas de 40 años, Imaz, es doctor en Ciencias Químicas por la UPV, con premio extraordinario fin de carrera. Realizo sus estudios becado por la Universidad de Navarra y trabajando desde los 14 años para cubrir sus gastos, en una familia de cuatro hermanos, donde su madre cobraba una modesta pensión de viudedad, tras la muerte de su padre, cuando apenas contaba 8 años. Desde entonces ha crecido sin detenerse, forjando uno de los curriculums más impresionantes de entre los políticos vascos. Un hombre hecho a si mismo con tres grandes ingredientes: vocación, tenacidad y dialogo. Nacido en Zumárraga en 1963, ingreso en el PNV a los 15 años. Comenzó su carrera política como concejal en Zumárraga, en temas financieros. Tras ello, ha sido consejero de Industria, Comercio y Turismo y portavoz del Gobierno vasco, diputado por Guipúzcoa, diputado europeo y en la actualidad presidente del EBB. Habla euskera, castellano, francés e ingles. Casado en 1995, tiene tres hijos de algunos meses y 5 y 7 años, y se jacta de haber formado un hogar plural, donde no todos comparten sus ideas. Su mayor afición, el montañismo.

Luís Aramberri “Amatiño”, arriba, cuarto por la izquierda, con más periodistas


El reportaje que ofrecemos se fraguó entre el 15 y el 29 de abril, gracias al trabajo periodístico de Pablo Arce y Alvaro Serrano, iniciandose con una serie de contactos con el departamento que dirige Maite Azkarate. Tras ello, una provechosa conversación con Amatiño dio este resultado. Amatiño, el hombre que mas nos ha ayudado es Luís Aramberri Mendizabal, responsable de prensa y campañas del PNV, periodista, erudito, pensador y conocedor como pocos, desde una mente privilegiada de la realidad y la historia del Pais Vasco.
Nacido en 1945 en Eibar, ha trabajado como periodista, editor y coordinador en Deia; ETB y Eguna entre otras publicaciones, siendo columnista de varios medios a lo largo de los últimos 30 años.
Responsable de promoción cultural del Consejo General Vasco (1979), Director de Promoción Lingüística del Gobierno Vasco (1980), Director de asuntos parlamentarios de la Presidencia del Gobierno (1995), Director de relaciones de la Consejeria de Comercio, Industria y Turismo (1999) y desde 2004 director de Comunicaciones del EAJ-PNV, la ejecutiva del PNV. Esta en posesión de numerosos premios por su labor periodística y en defensa de la lengua vasca. Ha sido testigo excepcional de la historia reciente del País Vasco, estando considerado como un hombre culto, de gran capacidad de análisis, dialogante y reflexivo, cuya presencia en los medios de información vascos es constante.
De estos dos hombres ha surgido esta primera mirada de paz.
¿El fin de los atentados y la ausencia de victimas mortales, significa que en el País Vasco, en este momento no hay violencia ni extorsiones, que hay libertad?
El 22 de marzo se ha iniciado un camino. Nos toca verificar que esa voluntad expresada por ETA en su comunicado se corresponde con los hechos. El nuevo tiempo político nos exige compartir criterios y valoraciones sobre la validez del abandono de la violencia. Y vinculamos nuestra valoración a una verificación compartida entre las instituciones y partidos acerca del abandono de la violencia y de su autenticidad. Una vez verificada esta voluntad con los hechos (y ello exige a nuestro criterio la universalidad del alto el fuego, es decir, que desaparezca de forma total la violencia y la amenaza para todos los colectivos), se cumplirán las condiciones establecidas en la resolución que aprobamos en mayo del 2005 en el Congreso de los Diputados, y se podrá proceder a los contactos necesarios entre ETA y el Gobierno del Estado al objeto de alcanzar un final dialogado de la violencia.
¿Qué presenta este momento histórico que permita pensar que estamos ante el paso definitivo hacia la paz, y en treguas anteriores no?
Las expectativas de pacificación que ahora se abren son posibles porque, de hecho, la sociedad vasca y las instituciones democráticas han demostrado su fortaleza y superioridad frente a la violencia. Es la victoria de los principios éticos, aun cuando queda, sin duda, un trabajo delicado por hacer. Hay muchos elementos que han contribuido a dibujar y a vislumbrar un final definitivo para la violencia en Euskadi, y que han actuado como factores propiciadores de la paz. Cambios en el contexto internacional, cambios profundos en la sociedad vasca, en su mentalidad, sensibilidad, concienciación, movilización en torno a las víctimas que a lo largo de los últimos años han ayudado a achicar el espacio de la violencia en el País Vasco, la transformación en el mundo de la izquierda radical que durante años ha dado cobertura política a la violencia… Pero, sin género de dudas, entre todos estos factores destaca la madurez de nuestra sociedad.
¿Qué es en opinión de su colectivo, lo mínimo que se debe conseguir para consolidar la paz?
No hay mínimos. Paz es paz. EAJ-PNV plantea precisamente, como exigencia democrática, que el diálogo resolutivo para el final del proceso no sea consecuencia de la violencia, sino de su cese. El respeto a lo que los vascos, representados por sus fuerzas políticas, decidan es incompatible con la vigilancia o el condicionamiento que pueda ejercer una organización armada. Los partidos políticos y las instituciones representativas son los únicos encargados de garantizar el carácter democrático de los acuerdos que en todo momento se alcancen, y ningún grupo armado puede pretender tutelar el proceso político. La paz es la prioridad. Y en el diálogo con ETA, el futuro político de la sociedad vasca no debe ser abordado. Hacerlo, vincular la paz a un proyecto político determinado, por legítimo que sea, sería tanto como reconocer la validez del uso de la violencia para alcanzar objetivos políticos.

¿Hasta donde esta dispuesto su partido a ceder para conseguir la paz?
En el momento actual todas las formaciones políticas asumen que una paz justa ha de basarse en el principio de que, en democracia, las decisiones están únicamente en manos de la ciudadanía. Lo contrario sería éticamente reprobable, socialmente inaceptable y políticamente contradictorio. Un proceso de paz debería de ser entendible, asumible y plausible para la opinión pública democrática, tanto vasca como española. Cuando EAJ-PNV ha defendido un final dialogado de la violencia lo ha hecho desde la experiencia histórica de que este tipo de conflictos termina en una fase de diálogo y acuerdo, algo bien distinto que conceder a una organización armada un derecho de decisión que sólo compete a los vascos y a las vascas.
¿Quiénes pueden ser los mejores mediadores para el proceso que se inicia?
Final dialogado significa separar con nitidez el diálogo con una organización terrorista del diálogo político sobre el que se construya el futuro de la sociedad vasca. En este sentido, la propuesta de constituir dos foros de diálogo –uno de ellos, llamado de pacificación, en el marco de la resolución del Congreso, por los poderes competentes del Estado con aquellos que muestren una voluntad inequívoca de poner fin al terrorismo al objeto de propiciar un final dialogado de la violencia, y otro foro bien diferente, de normalización política, entre los representantes políticos legítimos de la sociedad vasca– permite dar garantías democráticas a un proceso de este tipo.
Deberemos marcar una clara separación conceptual entre ambos foros, como elemento de higiene y garantía democráticas. Así, nuestras decisiones futuras, los acuerdos políticos a los que los representantes políticos llegar, no estarán condicionadas por una ETA que no ha sido capaz de aceptar ni la voluntad mayoritaria de los vascos ni la legitimidad democrática de las instituciones que nos hemos dado. Desde estas consideraciones, tenemos la certeza de que la ciudadanía vasca, y también la ciudadanía española, estarán dispuestas a trabajar e impulsar con generosidad las vías para hacer posible la reconciliación y la convivencia.
¿Qué demanda su colectivo de cara a las negociaciones políticas que se avecinan?
Con respecto al proceso de normalización política, demandamos que sea respetada la decisión de la sociedad vasca y proponemos la asunción de un doble compromiso: No imponer y no impedir. No imponer un acuerdo de menor aceptación que los actualmente vigentes, y no impedir un acuerdo de mayor aceptación que los actualmente vigentes. No imponer garantiza la aceptación, en clave de aportación social e integración política, de la voluntad de la sociedad vasca; no impedir evita el veto de las Cortes españolas. Se trata de aceptar, por principio, la fórmula más democrática y más integradora.
¿Es políticamente admisible para ustedes un País Vasco sin Navarra e Iparralde?
EAJ-PNV aspira democráticamente a una articulación política entre los tres ámbitos jurídico-políticos de Euskal Herria. Los nacionalistas de EAJ-PNV trabajamos por la unión política de todos los vascos y nuestras convicciones democráticas nunca nos permitirían aceptar una modificación de las decisiones políticas que tuviera su origen en el chantaje o la imposición. Son los ciudadanos y ciudadanas de cada uno de los diferentes territorios vascos y sus legítimos representantes los únicos que deben poder decidir sobre la posibilidad de formar una única comunidad político-institucional o sobre la articulación de cualquier otro mecanismo de relación, de modo que, en todo caso, ha de garantizarse el respeto y ejercicio efectivo de dichas decisiones, tal y como ya se establece en la Propuesta de Nuevo Estatuto aprobado por el Parlamento Vasco.
¿Y si ellos no quieren integrarse, que pasará?
¿Ellos? ¿Quiénes son ellos? Aquí no hay ni ellos ni nosotros. Todos somos igualmente vascos, independientemente del ámbito político-administrativo en que residamos. Un vasco ciudadano francés se ofendería si los de este lado de la frontera nos pretendiéramos vascos auténticos o vascos de primera. EAJ-PNV tiene sedes, afiliados, simpatizantes y cargos electos en los tres ámbitos, y todos ellos están representados tanto en la Ejecutiva Nacional del partido como en la Asamblea Nacional.Dicho esto, es evidente que la voluntad de los ciudadanos de cada uno de los tres ámbitos del pueblo vasco debe ser en todo momento respetada.
Ciudadanos vascos de distintas ideologías viven fuera de su país por motivos políticos. ¿Deben volver los presos, y además amnistiados?.¿Podrán regresar los no nacionalistas y vivir en su tierra en libertad?
El daño causado por la violencia es de tal envergadura que la normalización de la vida social no será completa incluso desaparecida la violencia, porque quedan heridas en las personas y en el tejido social. Por ello, en un proceso de este tipo los partidos políticos y los agentes sociales deberemos velar por el reconocimiento y la reparación de las víctimas. Y más allá de la solidaridad personal, se hace imprescindible hacer constar el reconocimiento social del sufrimiento injustamente padecido. Sin él, no será posible que la deseable reconciliación se abra paso entre nosotros. Además, entre los objetivos a corto plazo, el cumplimiento de las penas en cárceles próximas a su entorno social y familiar de las personas privadas de libertad, la consideración de sus familiares y allegados como potenciales agentes de paz y de reconciliación –y, en ningún caso, como personas colateralmente culpables– son, hoy mas que nunca, elementos imprescindibles al servicio de la pacificación. Está llegando, por lo tanto, el momento de dar, definitivamente, una nueva orientación, consensuada, dinámica y flexible a la política penitenciaria y reitero el compromiso del Partido Nacionalista Vasco con este reto. La resolución aprobada en el Congreso de los Diputados en octubre de 1998, a las pocas semanas del alto el fuego, puede ser un adecuado marco de referencia.
¿Esta en marcha un proceso similar de dialogo en Francia?
Similar, no. Pero portavoces autorizados del Gobierno francés han declarado públicamente que, consolidada la paz, el diálogo político puede y debe ser posible en todas sus manifestaciones. En el País Vasco ubicado en el Estado francés estaba ampliamente generalizada la consideración de que la violencia de ETA dificultaba cualquier reivindicación política. El fin de violencia favorece las relaciones “transfronterizas” en el marco de la Unión Europea y deja sin coartada a los defensores del “no”.
¿Cabría argumentar que estamos ante un conflicto más cultural que político?
No es fácil dirimir la frontera entre lo estrictamente cultural y lo exclusivamente político. Basta remitirse a la autoridad de la Enciclopedia Británicapara atestiguar la existencia de una comunidad cultural y lingüística asentada a ambos lados de los Pirineos a través de la historia. Es, también, un conflicto político-económico-social que se remonta cuando menos 120 años anterior al nacimiento de ETA. Y de todo ello da prueba fehaciente la propia Constitución española de 1978 cuando, en su Disposición Derogatoria, deroga las leyes abolicionistas de los fueros vascos de 1839 y 1876. Son muchos los ciudadanos españoles que creen, equivocadamente, que los vascos disponemos de determinadas competencias conseguidas bajo la amenaza de la violencia. Nadie les ha explicado que, por ejemplo, los vascos hemos dispuesto ininterrumpidamente de competencias en materia fiscal desde siempre, es decir, desde antes de que se constituyera el propio Reino de España. Y esto no está reñido con la solidaridad, es simplemente una forma distinta de gobierno, de autogobierno en nuestro caso. La solidaridad y la buena vecindad no están reñidas con la descentralización La dictadura de Franco fue mucho más centralista que la democracia actual, pero la España de las autonomías es mucho más justa y solidaria con Extremadura, por ejemplo, que lo fue la dictadura unitaria y centralista.

Conseguidos sus fines por los grupos nacionalistas, ¿Qué pasara en Euskadi con los no nacionalistas?.
La solución, tanto en la Comunidad Autónoma Vasca como en la Comunidad Foral de Navarra, pasa por alcanzar un acuerdo integrador entre todos. EAJ-PNV respeta el pluralismo de la sociedad vasca. Queremos que el derecho de los vascos a decidir su futuro se conciba como un espacio de encuentro, plantearlo de manera que todos lo sientan y reconozcan como un derecho compartido. Respetar la voluntad de los vascos incluye el respeto a los diferentes sentimientos identitarios, tratando de integrarlos en un esquema de pacto y compromiso. Todo ello debe ir acompañado necesariamente de un compromiso activo por parte del Estado a favor de su plurinacionalidad. Sólo así será posible superar la convicción instalada en determinados ámbitos sociales según la cual las aspiraciones nacionales vascas encierran alguna ilegitimidad democrática.
En su opinión ¿quien debe dirigir por parte vasca el proceso negociador, el lehendakari, un parlamento elegido para tal ocasión, una mesa paritaria de partidos o el gobierno central español?
Tanto los partidos, cada uno en proporción a su representación popular, como las instituciones, democráticamente elegidas, tienen su propia función que desarrollar. Es evidente que nadie puede escapar a la responsabilidad de participar e intervenir en la resolución del problema que en mayor medida ha afectado a la sociedad vasca durante las últimas décadas. Pero los árboles no deben evitar ver el bosque. La cuestión de fondo es el respeto a los derechos humanos, al pluralismo, a la voluntad popular, a la aceptación de medios exclusivamente democráticos y pacíficos, al diálogo sin exclusiones y al compromiso de aceptar que todos los proyectos políticos defendidos democráticamente deben encontrar las vías para la incorporación en el ordenamiento jurídico.
Se ha dado un gran paso político para la paz, pero ¿existen las condiciones sociales que permitan pensar que los odios y el rencor acumulado en algunos sectores sociales no serán un obstáculo insalvable a medio plazo?
La convivencia política es el reto. No es posible construir una nación cohesionada e integrada ni sobre el enfrentamiento entre identidades ni sobre la imposición de un proyecto ajeno a la voluntad de la sociedad vasca, expresada mediante una consulta libre y democrática. Los conflictos de derechos, de valores y de intereses entre unas y otras identidades en juego son permanentes e inevitable, y de lo que se trata es de establecer compromisos y acomodos viables entre las partes. El valor del pluralismo de la sociedad vasca es, en este contexto, no un mal menor, sino un elemento consustancial, enriquecedor y positivo de nuestra sociedad.
¿Qué similitudes cree que existen con el proceso de paz norirlandés?.
Euskadi no es ni Irlanda, ni Québec, ni por supuesto Cataluña. Euskadi tiene su propia historia, sus propias reivindicaciones y su propia problemática. EAJ-PNV entiende que la consulta a la ciudadanía, en ausencia de violencia, es una exigencia política y democrática siempre que se propone una modificación sustancial del marco de convivencia. Y en eso estamos. Euskadi debe buscar y conseguir su propio modelo de pacificación y normalización política dentro de un Estado plurinacional. No solo Euskadi es plural. También lo es España.
¿Qué ocurrirá si, Dios no quiera, incidentes como el reciente de Navarra, dan al traste con el proceso?.
Por de pronto, los hechos han demostrado que incidentes como el de Navarra, aún siendo totalmente rechazables y condenables, no han dado al traste con el proceso. Adelantar los acontecimientos es, cuando menos, imprudente y, en todo caso, es algo que prácticamente nadie lo desea en el conjunto de la sociedad vasca.
Imágenes de vicentvercher.wordpress.com, elcorreo.com

Teo Uriarte

Pablo Arce, Alvaro Serrano, Aintze Zaratagabaster Weyden

La tercera mirada hacia la paz del País Vasco nos llega hoy desde los ojos de Eduardo” Teo” Uriarte, un sevillano de 61 años, vasco de adopción, desde que su familia se asentase en Vitoria en 1953. La vida de Teo, apasionante como pocas, dio un giro que determinaría su vida, cuando en 1964 ingreso en la ETAprimigenia, la de los estudiantes, los idealistas y los seminaristas. El asesinato por ETA del comisario Melitón Manzanas en 1968, le conduciría a un carrusel de cárceles y torturas que tendría su aparente final en una condena a muerte en el llamado Proceso de Burgos, tras el cual fue amnistiado. Errante por cárceles como las de Córdoba y Cáceres y Córdoba, conocería en ese periplo a su amigo Mario Onaindia.

Liberado por la naciente democracia, permanecería un tiempo en Bruselas, se doctoraría en periodismo, presenciaría la escisión de ETA y la entrada en una senda de paz del sector político-militar de la banda. Tras ello nació el luchador que hoy conocemos, el que fundo Euskadiko Ezkerra, el que intentó llevar al mundo abertzale a la via del dialogo y la democracia, el que seguiría luchando por sus ideas y por su pueblo desde el cargo de teniente de alcalde de Bilbao, el que avergonzado por algunas de las cosas de aquellos años 70, lucha hoy por la paz y la convivencia, por las victimas y por los ciudadanos, desde su posición de gerente de la Fundaciónpara la Libertad. Comparte con los demás miembros de la Fundación, como Nicolás Redondo Terreros y Edurne Uriarte, el repudio a la sacralización de la violencia, y el amor por la libertad, desde su posición de militante de izquierdas. Nuestros compañeros Álvaro Serrano y Pablo Arce han mantenido varias conversaciones con él, entre el 19 y el 27 de abril, en los dias posteriores a la declaración de tregua. Este es el resultado del magnífico trabajo de estos dos excelentes periodistas.
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¿El fin de los atentados y la ausencia de victimas mortales, significa que en el País Vasco, en este momento no hay violencia ni extorsiones, que hay libertad?
Sigue habiendo actos de extorsión de intimidación y sigue existiendo miedo. Cuando la violencia política penetra en una sociedad la perturba profundamente incluso de una manera inconsciente para los que la padecen (René Girard, “La Violence et le Sacré”) . El simple anuncio de tregua no altera las condiciones fundamentales objetivas, pero si las subjetivas al crear expectativas.
¿Qué presenta este momento histórico que permita pensar que estamos ante el paso definitivo hacia la paz, y en treguas anteriores no?
Ninguno. Es más en mi opinión, que conocí el proceso negociador cara a la amnistía de 1977 y el proceso de liquidación de ETA pm, de la lectura y declaraciones de los portavoces de la violencia y sus aledaños deduzco que no están maduras las condiciones. No se observa el derrotismo, como en caso de ETA pm, o la supeditación de ETA ante la democracia como lo hubo en el 77. Lo que si hay es una enorme publicidad de la negociación desde las instancias gubernamentales. Lo que hasta el momento, y en otros casos ha sido contraproducente.
Lo que hay que tener en cuenta en estos casos es que el señuelo de la paz, la posibilidad de acabar con el terrorismo, se convierten en unos señuelos propagandísticos de enorme trascendencia electoral. Ante esta manipulación se debiera tener precaución.
¿Qué demanda su colectivo de cara a las negociaciones políticas que se avecinan?
Que quede claro que el proceso se inicia ante la conciencia de derrota, o al menos de incapacidad por parte de ETA, no ante un proceso de negociación política. Y recordar al Gobierno que en todo contacto o negociación con un grupo terrorista se legitima al terrorismo. Otra cuestión es si la posibilidad de acabar con este problema permite esos niveles de legitimación.
¿Quiénes pueden ser los mejores mediadores para el proceso que se inicia?.
A más mediadores más riesgos de que cada cual vaya a la búsqueda de algún tipo de capitalización de la paz. La tregua del 98 demostró que la presencia de muchos mediadores entorpecían la negociación. La mínima y necesaria: ETA y el Gobierno.
¿Qué es en opinión de su colectivo, lo mínimo que se debe conseguir para consolidar la paz?
Que al final del proceso se observe la superioridad política y moral de la democracia frente al terror. Que en cierta manera si haya vencedores, la democracia, y vencidos, los terroristas, referentes necesarios para que los terroristas puedan reinsertarse en la sociedad democrática, no como pasa en Azkpoitia, que Pilar Elias, víctima del terrorismo, tendría que hacerlo en la de los victimarios.
¿Es políticamente admisible para ustedes un País Vasco sin Navarra e Iparralde?
De hecho así ha sido siempre, y hasta la fecha bien hemos vivido.


¿Y si ellos no quieren integrarse, que pasara?
Es que esos territorios no quieren. Y los terroristas tampoco quieren integrarse en la sociedad, tiempo han tenido de sobra. Lo que quieren es vencer. Respecto a esos territorios, lo mínimo que hay que hacer es respetar su voluntad y no forzarla.
Muchos vascos, de distintas ideologías viven fuera de su país por motivos políticos. ¿Deben volver los presos, y además amnistiados?.¿Podrán regresar los no nacionalistas y vivir en su tierra en libertad?
Si el proceso de negociación prosigue volverán los presos y exiliados de ETA, lo que es bastante difícil es que vuelvan los que se han tenido que marchar a causa del terrorismo.
¿Esta en marcha un proceso similar de dialogo en Francia?.
No. Por dios!, aquello es una republica, tras la revolución por excelencia. Estas cuestiones que nos embargan a los españoles las consideran producto de una revolución sin terminar, las consideran producto de una reacción conservadora frente al igualitarismo y libertad republicanos.
¿Estamos ante un conflicto más cultural que político?
No, rotundamente no. También el carlismo en siglo XIX hizo arma política de la cultura y el idioma. Es una excusa de naturaleza ideológica, de enorme importancia política, que hace suya una determinada clase o sector de clase en la defensa de sus intereses.
Conseguidos sus fines por los grupos nacionalistas, ¿Qué pasara en Euskadi con los no nacionalistas?.
Al exilio el que pueda. Pero si eso se ha conseguido con el beneplácito del Gobierno español el exilio sería fuera de España.
En su opinión ¿quien debe dirigir por parte vasca el proceso negociador, el lehendakari, un parlamento elegido para tal ocasión, una mesa paritaria de partidos o el gobierno central español?.
Está dicho, el Gobierno español.
¿Hasta donde esta dispuesto su colectivo a ceder para conseguir la paz?
En nada. Sería el principio del fin de la democracia. Pero entiéndase que no sería ninguna cesión aquellas medidas de carácter humanitario dirigido a los presos que reconoce nuestro ordenamiento legal. Uno de los más avanzados en el mundo.


Se ha dado un gran paso político para la paz, pero ¿existen las condiciones sociales que permitan pensar que los odios y el rencor acumulado en algunos sectores sociales no serán un obstáculo insalvable a medio plazo?.
De momento no se ha dado ningún paso político para la paz., sino meras escaramuzas propagandísticas para mayor gloria del Gobierno y su interlocutor, ETA.
¿Qué similitudes cree que existen con el proceso de paz norirlandés?.
Prácticamente ninguno. Allí dos comunidades políticas se mataban y el Gobierno británico, con un cierto sesgo, intentaba arbitrar. Es un enfrentamiento civil porque aún no ha acabado. En Euskadi unos terroristas perteneciente a la única comunidad, la nacionalista, agreden a los no nacionalistas, que no son ninguna comunidad, que se oponen a sus intereses.
¿Qué ocurrirá si, Dios no quiera, incidentes como el reciente de Navarra, dan al traste con el proceso?.
Que habrá que seguir pensando en algo inexcusable ante el terrorismo: Derrotarlo.

Imágenes Edmundo.es y minutodigital.es