Muhammad Alí, el más grande

Álvaro González Castañeda
Cassius Clay apodado “el más grande” es una de las más grandes figuras del boxeo de la historia, tres veces campeón del mundo de los pesos pesados. Nació el 17 de enero de 1942 en Louisville, Kentucky al sur de los Estados Unidos, hijo de una familia negra de clase media formada por Cassius Marcellus Clay padre y Odessa Grady. Cassius Clay también conocido como Muhammad Ali debido al cambio de nombre que hace en el 1964, año en el cual este gran boxeador se une a la organización Nación del Islam.
El motivo de que hoy sea lo que es, fue una anécdota que le ocurrió cuando tenía 12 años. Le regalaron una bicicleta y a los pocos días se la robaron, él recurrió a un policía (entrenador de boxeo) llamado Joe Martin. El cual no pudo recuperar la bicicleta del niño, pero le empezó a dar unas clases de boxeo para que pudiese defenderse de los rateros. Convenció a Muhammed Alí que debía empezar a pelear, y bajo su tutela, creció rápidamente en las categorías juveniles. Tras ganar una pelea callejera de juventud, Muhammed Alí convenció de que era “el más grande” pugilista que había nacido en el mundo.
La joven promesa se convirtió realidad en los Juegos Olímpicos de 1960 celebrados en Roma, ganó la medalla de Oro de los pesos semipesados, teniendo como entrenador a Stoner. Este triunfo fue una gran alegría para Cassius pero las consecuencias del mismo le marcaron para toda la vida. Muy contento con su medalla, tomó el avión para New york y después fue a Louisville donde quisieron hacerle un homenaje contratando un restaurante para celebrar la victoria, pero cuando fueron a entrar había un cartel que decía que prohibía la entrada a los negros y a los perros. Cassius se quitó la medalla y la arrojó al río Ohio, ya que dijo que aquella medalla no significaba la igualdad de los derechos. Estaba claro que no soportaba la hipocresía ni el doble mensaje.
La obsesión por ser el más grande boxeador ya no le abandono. El mundo pugilístico empezaba a conocer a ese chaval arrogante, que tenía la lengua tan rápida como sus puños. En conferencias de prensa o en programas de televisión ya eran conocidas las alabanzas de Alí a sí mismo como frases como “soy el más grande” o “soy el más joven, hermoso, rápido y nadie me puede vencer”. Clay necesitaba un entrenador adecuado y fue Ángelo Dundee. Él fue quien pudo manejar la arrogancia de este joven y logró pulir todas sus potencialidades, convirtiéndolo en un boxeador único.
Entre el 60 y el 63, alcanzó un récord de 19-0, incluyendo 15 K.O. En sus primeras peleas profesionales mostró una increíble rapidez de manos y pies considerando su estatura de 1,88 m y su peso de 85 kg. Muhammad Alí rápidamente se convirtió en el contendiente número uno por el título de los pesos pesados que en ese momento tenía Sonny Liston.
Liston era temido y respetado, y prácticamente nadie le daba al joven boxeador oportunidades de derrotar al campeón. Sin embargo consiguió la victoria en este combate con su técnica peculiar que él mismo había definido como “vuela como una mariposa y pica como una abeja”, la cual se basaba en moverse alrededor del rival y golpear constantemente de forma que no pudiera pensar en ningún momento. El combate de Muhammad Ali contra Liston se inició con este ultimo bailando alrededor de un Liston ansioso por hacerle daño. Para sorpresa, Muhammad esquivó los primeros puñetazos y además le partió la ceja al campeón en el segundo asalto. En el tercer asalto Muhammad volvió a su esquina con un escozor de ojos que le dificultaba pelear pidiendo a su entrenador que le tirase la toalla. En el sexto asalto, Muhammad recobró la visión y contuvo al campeón, el cual en el siguiente asalto abandono por un terrible dolor en el hombro.
¡Soy el más grande!, ¡soy el más grande!, fue la frase con la que en el futuro Muhammad oficializaría ese triunfo sobre el “Oso feo”, como llamaba burlonamente a su contrincante. En 1964, después de la victoria contra Sonny Liston, Cassius Clay se convirtió al islam y adoptó el nombre de Muhammad Ali.
Liston tuvo otra oportunidad de poder ganar de nuevo el titulo de campeón mundial, el cual Muhammad se jugó en la revancha contra el que envió a la lona en el primer asalto de esta revancha. Liston no consiguió su titulo ya que fue derrotado con uno de los KO más bonitos del mundo del boxeo, ese golpe que realizó se le denomino como la mano fantasma.
En 1967 se negó al ejército alegando ser de origen musulmán y por tanto objetor de conciencia. Al día siguiente salía en la prensa la frase con la que contesto” “Ningún vietcong  me llamó negro”. A Muhammad no le importó exponerse a un castigo de cinco años en prisión y 10 mil dólares de multa por negarse a IR las Fuerzas Armadas. Acusado de desertor, las autoridades del boxeo declararon su título vacante. Este regresó al ring en 1970 y ganó dos peleas, pero ardió el combate por el titulo contra Joe Frazier en marzo de 1971. Ese mismo año el Tribunal Supremo de los Estados Unidos revocó la condena de Muhammad. Después de que se revocara la condena reapareció con todos los honores en 1974, derroto a Frazier y recuperó el título de los pesos pesados a dejar fuera de combate al campeón George Foreman, en Kinshasa, ya que se le prohibió volver a boxear en los Estados Unidos. Cuatro años más tarde Muhammad perdió el título y anuncio su despedida, anunció que sufría del mal de párkinson. Le afectó a sus capacidades motoras, principalmente al habla. Alí dijo al respecto: “Lo más importante de mi vida es lograr la paz. Dios me dio esta enfermedad para demostrarme que soy un hombre frágil como cualquiera”. Puede que su enfermedad de los golpes recibidos en su cabeza. Pero los golpes no afectaron sus facultades mentales. En 1990, justo antes de la guerra del golfo. Alí fue a Irak para hablar con el presidente Saddam Hussein para negociar la liberación de rehenes. Es tal el respeto que despierta en los países musulmanes que 15 rehenes fueron liberados bajo su custodia.
En las Olimpíadas de Atlanta de 1996 acudió para encender la antorcha ante la emoción de millones de espectadores. Allí le volvieron a entregar una medalla de oro para reemplazar la que había arrojado al río Ohio cuando no lo quisieron atender por ser negro.
La vida y el éxito de Muhammad Alí se transformaron en un ejemplo vivo para generaciones del deporte, como un ejemplo del guerrero y el arte de combatir, usando no solo el talento sino la audacia, astucia y valor, atacando también la mente.
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