Arte comestible

Lucía Ahumada 

La repostería se define como “el arte de realizar y decorar tartas u otros postres dulces”. Pero este arte se remonta a los egipcios que ya en el siglo 3050 a.C. tenían panaderos que hacían pasteles dulces, pasando por los Imperios Romano y Ateniense con sus pequeños pasteles de fruta, griegos y fenicios que popularizaron en sus tradiciones los pasteles, y el norte de Europa en la Edad Media que producían pasteles dulces de mantequilla. Y toda esta historia y más nos lleva a donde estamos ahora, la repostería se ha convertido en un arte que es capaz de hacer que un poco de harina, azúcar, mantequilla y huevo sean uno de los placeres más preciados de la tierra.

Hoy en día hay millones de ramificaciones de la repostería, todas y cada una de ellas es especial a su manera y a su vez cada persona las hace de una marera diferente, dando a la repostería una gran diversidad. En este trabajo me voy a centrar en una de estas partes, que hoy en día está en un momento de auge y que no es demasiado conocida en España, los cupcakes.
Pero antes de empezar creo que lo primero hay que hacer una diferenciación entre los términos cupcake, muffin y magdalena, que pueden crear cierta confusión. Las magdalenas son un postre dulce de origen francés de gusto parecido al bizcocho y de pequeño tamaño; los muffins guardan muchas similitudes con las magdalenas, pero estos son de origen inglés y son menos dulces; y los cupcakes son simplemente pastelitos, pasteles cocinados en moldes similares a los de las magdalenas de modo que sean individuales.
Los cupcakes son un postre de origen estadounidense, cuya primera aparición fue en el año 1796 en el libro “American Cookery” de Amelia Simms en el que se le menciona como “una tartaleta que se cocina en pequeñas tazas”. Esto les dio el nombre de cupcakes (en inglés “tarta de taza”). Pero no es lo original de este postre su tamaño sino el recubrimiento que se le aplica tras la cocción, que hace que no haya uno igual a otro.
Existen diferentes tipos de recubrimientos para estos pequeños pasteles.
El más común de ellos es el glaseado, que está hecho básicamente con azúcar glass, agua y colorante alimenticio para obtener el color deseado. Es muy común en pastelería, no solo para cupcakes sino para todo tipo de postres y galletas. Su preparación es simple y se obtienen la consistencia deseada en función de el uso que se le vaya a dar añadiendo más o menos agua. Es aplicado con manga pastelera mientras es líquido y maleable, después se deja al aire para que se endurezca.
Otro tipo de recubrimiento es el icing también conocido como frosting en Estados Unidos. Es una a base de azúcar y agua o leche de origen inglés. A esta base se le pueden añadir ingredientes como mantequilla, huevo, chocolate crema de queso o glicerina, dando lugar a multiples tipos de icings más complicados como fondant, pasta de azúcar (sugar paste), butter cream, royal icing, ganache, etc. Esta masa puede ser aromatizada y coloreada al gusto con los mismos colorantes alimenticios que se usan para el glaseado. Al variar los ingredientes en los diferentes tipos de icings su aplicación es muy diferente, dependiendo del espesor de la cobertura. Puede ser aplicado con manga pastelera, o algunas, las de mayor espesor, pueden ser tan maleables como la plastilina. Los icings también son usados en pasteles y tartas como recubrimiento.
Estos tipos de coberturas pueden dar mucho juego a la hora de la decoración ya que te permiten convertir los cupcakes o los pasteles en cualquier cosa, verdaderas obras de arte, el límite le pone tu imaginación.
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