Juan de la Cosa


Se desconoce el verdadero lugar de nacimiento de Juan de la Cosa, pero la hipótesis más aceptada es que se trata de Santoña, Cantabria, ya que se refleja en algunos documentos que fue vecino de Santoña y que tanto su mujer como su hija vivieron allí. Tampoco se sabe su fecha de nacimiento, supuestamente entre 1450 y 1460, ni se conoce nada acerca de su infancia y adolescencia. Se cree que tomó parte en navegaciones por el mar Cantábrico y, más tarde, con rumbo a las islas Canarias y al África occidental.

Las primeras referencias sólidas datan de 1488, durante su estancia en Portugal. Por aquel momento acababa de regresar de su viaje al cabo de Buena Esperanza el navegante Bartolomé Díaz a Lisboa. Los Reyes Católicos habían enviado a de la Cosa con una misión de espionaje en busca de información y detalles de dicho logro. Al inicio de la década de 1490 Juan de la Cosavivía en el Puerto de Santa María, en la actual provincia de Cádiz, y tenía a su nombre una nao llamada Marigalante o Gallega.
En 1492 participó en el primer viaje de Cristóbal Colón a las Indias a bordo de su propia nave, que según historiadores posteriores fue renombrada Santa María para la ocasión. Su papel en dicha expedición era el cargo de maestre, siendo Colón el capitán de la expedición. La nao naufragó la noche del 24 al 25 de diciembre frente a las islas haitianas. En el diario escrito por Bartolomé de las Casas a partir de las notas de Colón acusa a La cosa del percance, mencionando que ocurrió durante su guardia y que por añadido huyó en vez de auxiliar al barco. Sin embargo, en 1494 La Cosaobtuvo una compensación económica por parte de los Reyes Católicos por el hundimiento de la nao en su primer viaje, hecho el cual lleva a pensar a los historiadores que el naufragio no fue culpa de Juan de la Cosa, contrario a lo afirmado por el diario.  20
De la Cosa participó en el segundo viaje de Colón y se cree que fue uno de los cartógrafos de la expedición, aunque según una nómina de pagos de 1497 La Cosa se había enrolado como simple marinero en la nao Colina.
Hay dudas respecto a si participó o no en el tercer viaje de Colón a las Indias, pero la mayoría de los historiadores opina que no fue.
A partir de 1499, año en el cuál la corona decide poner fin al monopolio que tenía Colón sobre los viajes a las Indias, participó en diversos viajes, entre los que se encuentran una expedición capitaneada por Alonso de Ojeda, viaje en el cuál La Cosa recogió información de la costa sudamericana, dos viajes bajo su propio mando a las Indias y un último viaje bajo el mando de Ojeda en el cuál halló la muerte a manos de un poblado indígena.
Pero antes de morir, realizó una de las obras más importantes de la cartografía de los siglos XV y XVI: su mapamundi. Su mapa consiste en un pergamino de 93 cm de alto por 183 cm de ancho. El mapa es la representación más antigua de América. En él aparecen las tierras descubiertas hasta finales del siglo XV por las expediciones castellanas, portuguesas e inglesas. En el mapa también aparece la mayoría del ‘Viejo Mundo’ al estilo del los portulanos, incluyendo dibujos y anotaciones por todo el mapa.



Algunos historiadores ponen en duda el que fuera realizado por Juan de la Cosa, ya que en el mapa Cuba aparece en una isla a pesar de que La Cosa solo visitó cuba en el segundo viaje de Colón, viaje en el cuál Colón afirmó que Cuba era una isla. Actualmente el mapa se encuentra en la Sala de Descubrimientos del Museo Naval de Madrid.
En 2010, con motivo del 500º aniversario de la muerte de Juan de la Cosa (28 de febrero de 1510 en Turbaco, Colombia), se realizaron numerosos actos conmemorativos, principalmente en Cantabria y Andalucía. Entre el 3 de julio y el 30 de agosto se desarrolló en Santoña una exposición titulada ‘Juan de la Cosa y la época de los Descubrimientos’. En 2010 la Disad relizó un cómic llamado ‘Juan de la Cosa y el Descubrimiento de América’.

Pablo Bustamante
Estudiante de secundaria, colegio la Paz, Torrelavega (Cantabria)

Imagen menoswatios.wordpress.com

Altamira nos muestra el arte



La Cueva de Altamira se encuentra situada en Santillana del Mar, villa de la Comunidad Autónoma de Cantabria, situándose en la costa occidental de Cantabria.
El día 26 de febrero de 2014 se ha reabierto esta cueva, tras estar cerrada al público en general aproximadamente doce años, en esta primera visita se han elegido los visitantes al azar, mediante sorteo y cinco han sido los visitantes elegidos que han podido entrar con dos guías. Los movimientos de estas personas así como su respiración han sido seguidos por decenas de sensores y todo ello por observar los posibles cambios en la cavidad.

Esta reapertura forma parte de un programa de investigación que dirige Gaël de Gichen y que hasta el mes de agosto pasarán por esta cueva 192 personas, el programa de investigación está dirigido a las consecuencias que pueden tener estas visitas sobre las pinturas de las cuevas.
Se busca la manera perfecta de organizar visitas a las cuevas sin que ello afecte a las pinturas rupestres que se encuentran en esta cueva ya que estas pinturas son extremadamente delicadas y vulnerables a la presencia humana ya que simplemente la respiración de los visitantes aumenta la temperatura y la humedad del ambiente y esto facilita el desplazamiento y la condensación del agua del aire que contiene bacterias sobre las pinturas, este fenómeno natural combinado con la exposición de la luz ( para iluminar el paseo de los visitantes ) favorece la reproducción de comunidades bacterianas y algas sobre las pinturas y esto las  estropearían. También cualquier accidente que conlleve la introducción de materia orgánica extraña por parte de los visitantes podría dar lugar a un brote de hongos que podría llegar a cubrir las pinturas.
Por todo esto y para minimizar los riesgos se ha limitado a cinco los visitantes a la semana, la duración de la visita se limita a tan sólo 37 minutos y tan sólo 8 minutos se puede estar en la zona de los techos polícromos, por ser esta la zona más delicada ; los visitantes deben vestirse con un mono desechable, gorro, mascarilla y calzado especial, no se permite el contacto con la roca y tampoco se hacer fotos con flash; la iluminación de esta cueva es portátil para evitar una exposición continuada a la luz.
En estos doce años que ha permanecido la cueva cerrada al público tan sólo unos pocos investigadores  han podido entrar.
La Cueva de Altamira fue descubierta de una forma casual por Modesto Cubillas en 1868 quién se lo comunicó a Marcelino Sanz de Sautola pero fue la hija de Marcelino llamada María de tan sólo 8 años quien descubrió por primera vez las pinturas policromas, esta niña llamada María sería la abuela de Emilio Botín, presidente del Banco Santander.
Esta cueva de gran importancia y atracción turística se identificó por primera vez la existencia del Arte Rupestre del Paleolítico Superior, en el cual podemos encontrar bisontes, caballos, ciervos, manos y misteriosos signos que fueron pintados o grabados durante los milenios  en los que la Cuevade Altamira fue habitada ( entre 35.000 y 13.000 años antes del presente ). Estas pinturas están realizadas en ocre natural de color rojo sangre  y contorneados en negro, la cueva tiene 27 metros y trazados irregulares.
La cueva de Altamira ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y es considerada la “Capilla Sixtina del Arte Cuaternario”.
Hasta 1977 la cueva estuvo abierta al público sin ningún tipo de control, por ejemplo en 1973 pasaron por esta cueva 175.000 personas. En 1977 se cerró por el deterioro que estaba sufriendo debido a las visitas.
En 1982 se reabrió la cueva ya con un límite de personas por año, entre 8.500 y 11.000 visitas hasta que en 2002 tuvo que cerrarse por la presencia de microorganismos que crecían por la luz de los focos y estaban afectando a las pinturas.
Por todo ello su conservación en las mejores condiciones supone un reto científico y de gestión del Patrimonio y es el objetivo prioritario y la razón de ser del Museo de Altamira.
Para poder admirar esta cueva sin riesgo de dañarla tenemos una replica que es la Neocueva situada junto a esta cueva y que nos presenta la Cueva de Altamira tal y como era en la antigüedad, cuando la habitaron distintos grupos de cazadores y recolectores. Su recorrido permite al visitante conocer el hábitat de sus pobladores y la belleza de su arte rupestre. Es una reproducción tridimensional, rigurosa y exacta, basada en el conocimiento científico y realizada con la más moderna tecnología.
Carlos Piñeira
Estudiante de secundaria, Colegio La Paz, Torrelavega (Cantabria)
Imagen elpaisdealtamira.es