Un experimento interesante



Hemos salido a la calle con el propósito de hacer un experimento. Nuestra mentalidad hizo que el trabajo fuese innovador y diferente a los demás. Sin más dilación les vamos a explicar de qué constó nuestro experimento.
En primer lugar, elaboramos unas magdalenas, como elemento de repostería. El proceso para hacerlas  ha sido el siguiente:
Primero juntamos todos los ingredientes y los utensilios que íbamos a utilizar, y,  si era necesario comprarlos,  los comprábamos. A la hora de hacerlas, empezamos echando un huevo y unos 50 gramos de azúcar, en un bol. Seguidamente batimos todo hasta que se mezclen totalmente y se disuelvan bien, después de que se hayan mezclado echamos 50 gramos de harina y continuamos removiendo hasta que se disuelva la harina también con el huevo y el azúcar. El siguiente paso consistía en echar media cucharada de levadura y batir (siempre a mano) hasta disolverlos. Más tarde, derretimos  50 gramos de mantequilla y con la mantequilla derretida ya en el bol, volvemos a mezclar todo hasta disolverse.  Posteriormente echamos el líquido del bol en los moldes de las magdalenas, cuando ya está  el líquido en el molde, procedemos a meter  los moldes en el horno y dependiendo de los grados a los que pongas el horno, tardas más o menos, en nuestro caso tardamos 20 minutos hasta que estaban en su punto y listas para comer. Este fue el proceso que seguimos para hacer la mitad de las magdalenas, ya que la otra mitad fueron con colorante, el colorante le echamos justo antes de meterlas al horno, por lo demás, seguimos el mismo proceso que las otras magdalenas. Destacar que ambos tipos de magdalenas tenían el mismo sabor, cosa fundamental para desarrollar el experimento.
En segundo lugar, pasamos a la acción. Salimos a la calle y encuestamos a personas anónimamente, sin conocerlas con anterioridad.  En este paso les invitamos a probar los 2 tipos de magdalenas (con colorante y sin colorante), y posteriormente les preguntamos por qué tipo de magdalena ha sido el que le ha gustado más (siempre desde el sentido del gusto).
El resultado ha sido abrumador, al 90% le gustaron más las que tenían colorante.
Con estos resultados podemos sacar una conclusión:
Las personas prefieren las magdalenas con colorante, pero no por su propio sabor, ya que es el mismo. Estas personas creen que las magdalenas con  el propio colorante están más ricas, y esto, ¿por qué es así?:
La respuesta es muy fácil, los seres humanos a través del sentido de la vista, buscamos elementos más llamativos a la retina humana, con esto quiero decir que el cerebro elige las magdalenas con colorante ya que su color es más llamativo y más intenso. Por esta razón, los nervios del cerebro envían señales al sentido del gusto engañándole, y haciéndole creer que las magdalenas con colorante están más ricas que las de sin colorante.
“Una vez más comprobamos que no somos tan inteligentes como nos etiquetan, y que a veces ese ser humano se confunde.”
Francisco Cuesta, Álvaro Mier

Estudiantes de bachillerato, Colegio La Paz, Torrelavega (Cantabria)
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